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Arde el Raval. Entre los vecinos del barrio antiguo de Barcelona ha sorprendido la celeridad con que la Policía actuó en el cierre de dos pisos en el Eixample, cerca del Mercado de Sant Antoni, en una operación realizada por los Mossos d’Esquadra. Pero sacan pecho ante ese detalle: “Parece que en el Raval aguantamos lo que nos echen”, ironizan, mientras critican que “vemos cómo en otras zonas de Barcelona no dejan que esto se cronifique”. Por ese motivo, aseguran desde Acció Raval, “saldremos a la calle para que no se olviden de que aquí aún tenemos puntos de venta y no somos ciudadanos de segunda”.

Un tuit de esta entidad denotaba muy claramente la queja sobre esa operación policial: “La intervención en un narcopiso siempre es una buena noticia, pero no podemos dejar de ver lo rápido que se interviene fuera del barrio al detectar este problema”, aducía.

PROTESTA Y PREOCUPACIÓN

Los vecinos han convocado una manifestación con el objetivo de hacer visible su protesta y preocupación, pero piden especialmente a Mossos y a Guardia Urbana que preserven la identidad de los denunciantes, que se agilicen los trámites de denuncias y que se sancione a los propietarios que no denuncien el tráfico de drogas en sus inmuebles.

“Los narcotraficantes no eligen nuestro barrio por casualidad. Lo eligen porque han encontrado todas las facilidades que necesitan para instalarse: cientos de pisos y locales vacíos y abandonados, puestos en bandeja por los bancos y fondos financieros especuladores”. Y se quejan en su comunicado de que “muchos vecinos y vecinas han tenido que sufrir por propia experiencia cómo una entidad bancaria los expulsaba de su casa por no poder pagar los desorbitados precios de las hipotecas o alquileres, mientras unos narcotraficantes ocupaban pisos del mismo banco en un edificio cercano sin que esa entidad se preocupara ni de poner denuncia ni de responder a los vecinos que intentaban comunicarse con ella para que hiciera algo”, dice un manifiesto firmado al alimón por Acció Raval, Acció Reina Amalia y Guerrilla Raval.

VECINOS VIGILANTES

El manifiesto citado detalla que los propios vecinos “vigilamos locales y pisos, interpelamos a Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana de diversas maneras para que intervengan e, incluso, intentamos localizar propietarios para conseguir que denuncien. Pero necesitamos que las administraciones se tomen más en serio su responsabilidad”.

Y es que, a pesar de las redadas contra los narcopisos, la situación está muy lejos de serenarse en el barrio más degradado de la capital catalana. El temor de los vecinos es que las bandas de narcos se dediquen a tomarse la venganza por las denuncias y, por ello, varias asociaciones han pedido a las administraciones que preserven la identidad de los denunciantes de narcopisos.

TRES ENTIDADES

Las tres entidades que firman el manifiesto llevan meses denunciando la degradación del barrio y las caceroladas frente a los narcopisos han creado ya escuela en el Raval. Acció Raval se creó hace un par de años, a finales de 2016, como una movilización vecinal de respuesta al problema de la proliferación de narcopisos y gentrificación del barrio.

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Esta entidad, juntamente con Acció Reina Amalia, reivindican el carácter apolítico de ambas organizaciones. En un comunicado conjunto dejaban claro que “respetamos a todos los grupos implicados en esta lucha, que resulta en un conglomerado muy diverso de personas y colectivos. Cada uno de ellos aporta ideas, energías y matices y no sería bueno tener portavoces únicos o discursos monopolizados. Ahora bien, nos desmarcamos de la estrategia adoptada por algunos grupos en la manera en que están visibilizando la problemática y la búsqueda del favor de partidos políticos muy concretos. En Acció Raval y Acció Reina Amalia entendemos que esto es un movimiento social, no político, así que seguiremos luchando y trabajando junto a nuestros vecinos para recuperar el pulso del tejido vecinal”.

Estas dos organizaciones son también las que diseñaron, la pasada primavera, un protocolo de actuación a seguir al detectarse un narcopiso, así como la actitud que han de tener los vecinos ante los narcotraficantes.

MULTAS A LOS PROPIETARIOS DE NARCOPISOS

En el manifiesto aprobado este martes, piden a la Administración central que cambie la legislación sobre alquileres e hipotecas y que los inmuebles cedidos por los bancos privados a la Sareb se puedan ofrecer como vivienda pública o social. A la Generalitat, le piden que cree más fiscalías especializadas para acelerar las denuncias contra el tráfico de drogas, que precinte los pisos dedicados al narcotráfico y que invierta más en vivienda pública.

Y al Ayuntamiento de Barcelona, que cree un listado de pisos vacíos, de la misma manera que hizo con los pisos turísticos, “para que conste qué propietarios no se ocupan debidamente de sus inmuebles”. También piden al consistorio que sancione a los propietarios que no denuncien el tráfico de drogas en los inmuebles de su propiedad después de que los vecinos se lo hayan notificado. Asimismo, reclaman “obligar a los propietarios que mantienen sus pisos o locales sin uso a que traspasen su gestión al Ayuntamiento para que pueda ofrecerlos en alquiler social”. Asimismo, quieren que los propietarios de los inmuebles se hagan cargo de los desperfectos en zonas comunes o que haga as reparaciones el Ayuntamiento y luego les pase la factura. Son, en definitiva, toda una batería de medidas que ahora los vecinos defenderán en la calle.