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La Unidad de Soporte Policial (USP), los antidisturbios de la Guàrdia Urbana, ha perdido los últimos tres años, bajo el mandato de Ada Colau, alrededor de un centenar de agentes. El gobierno de los comuns tiene previsto eliminar la USP y la sustituirá por una nueva unidad, que se bautizará como Unidad de Refuerzo a la Proximidad y Emergencias (URPE). Las funciones serán muy similares, entre ellas el desalojo de los edificios municipales en caso de ser okupados, a las que se añadirán otras, como la protección del medio ambiente. Estos agentes también son los que suelen intervenir contra el top manta. Entonces, ¿por qué se producirá el cambio? Los sindicatos SAPOL (mayoritario en la Guàrdia Urbana) y CCOO afirman que Colau quiere hacer "una limpieza de agentes" e incorporar a nuevos policías. Los representantes de los trabajadores son contrarios a estos cambios. 

Los últmos meses se han producido diversos encontronazos entre la Guàrdia Urbana y el gobierno de Colau con esta unidad de por medio. En diciembre, un agente de este grupo fue herido por una pedrada, presuntamente, lanzada por un mantero en plaza de Catalunya. La lesión del policía es grave y los sindicatos denunciaron que el Ayuntamiento no se ha presentado como acusación particular. A raiz de este caso, a la USP se le prohibió el acceso a las cámaras de TMB para vigilar la presencia del top manta en el metro, denunció CCOO.

Pero, seguramente, el detonante que está detrás de la eliminación de la USP es el caso 4F. Esta unidad es la que intervino la noche del 6 de febrero del 2006 durante una fiesta okupa en un edificio, el Palau Alòs, de la calle Sant Pere més Baix, en Ciutat Vella. Es el caso conocido como 4F, que el documental Ciutat morta, proyectado en TV3, presentó como un complot policial y judicial. Aquella noche, un agente recibió un impacto en la cabeza que le dejó tetráplejico. En 2008, la Audiencia Nacional sentenció a cinco jóvenes a penas de cárcel. Una de ellos, Patricia Heras, se suicidó durante un permiso penitenciario.

En 2011, dos policías de esta unidad fueron condenados por torturas al hijo de un diplomático de Trinidad y Tobago (en el documental también se decía que habían torturado a los jóvenes detenidos por el 4F). Y en 2017, uno de los okupas acusados por el 4F, Rodrigo Lanza, presuntamente, mató a un hombre en Zaragoza durante una pelea.... El caso es sumamente complejo, con versiones muy dispares entre las partes, y uno de los abogados que intervino en la defensa de los okupas fue Jaume Asens, actual teniente de alcalde del Ayuntamiento y uno de los hombres de confianza de Colau...  

ANGUSTIA Y ESTRÉS

El representante de CCOO y miembro de la USP, Jordi Gallart, explica que muchos de los agentes dels cuerpo viven la eliminación de la unidad "con mucha angustia y estrés". El fin de esta unidad lo llevaba Barcelona en Comú en su programa electoral y se oficializó en junio del 2016 en la presentación del plan director de la Guàrdia Urbana. Sin embargo, de momento, el cierre de los antidisturbios (oficialmente, la Ley de Policía de Catalunya no permite que las policías locales tengan equipos de orden público) no se ha materializado.

Fuentes municipales niegan que vaya a ser en mayo, como apuntan algunas voces del cuerpo. "No está previsto aún. Y menos ahora en mayo [con el verano a las puertas]. Está en el plan director. Cuando se haga ya lo anunciaremos". Los sindicatos creen que el cierre de la unidad será antes de las elecciones del próximo año.

La Guàrdia Urbana ha entrado en un narcopiso en el Raval / Guàrdia urbana
Agentes de los 'antidisturbios' de la Guàrdia Urbana, tras una entrada en un 'narcopiso'

"Llevamos mucho tiempo así, sin saber cuando se producirá la clausura. Ante la falta de perspectiva, muchos compañeros han aprovechado las convocatorias internas que se han ido abriendo para incorporarse a otras unidades", afirma Gallart. Desde el Sindicato de Policías Locales (SAPOL), Manel García, corrobora la versión de Gallart y añade que a muchos de estos policías se les "ha incordiado", con cambios de horarios, por ejemplo, y han acabado yéndose. "Otros se han jubilado y unos pocos han sido expedientados". Así, esta unidad, comentan los sindicatos, tenía en 2015, antes de la llegada de Colau, unos 290 agentes y ahora quedan algo más de 180 entre los distintos turnos, un centenar menos. Fuentes municipales dicen que la USP está en "un proceso de desconexión" y que el trasvase de agentes existe, "sin que eso afecte al servicio".

La nueva unidad que se quiere crear tendrá como principales funciones "trabajar en la anticipación y la gestión de emergencias --entre ellas la protección y el desalojo de los edificios municipales, como el que se hizo a principios de año en el Raval--, desarrollar una tarea administrativa especializada en apoyo al barrio y al distrito y en la protección del medio ambiente", dice el plan director de la Guàrdia Urbana. Y la idea con la que trabaja el Ayuntamiento para crear la URPE es organizar una serie de pruebas internas para cubrir el cupo de agentes y a las que también se podrán presentar los agentes de la USP actual. Sin embargo, y a falta de saber los requisitos concretos que se pedirán, los sindicatos creen que algunos policías no lo tendrán fácil para quedarse si ese es su deseo.

PRUEBAS PSICOLÓGICAS

Garcia, del SAPOL, dice que la cúpula de la Guàrdia Urbana tiene mucha prisa en sentarse a hablar de la nueva unidad, pero que ellos, contrarios a los cambios, no están por la labor. Fuentes municipales aseguran que "se está negociando con los sindicatos", algo que el SAPOL niega. El sindicato explica que la jefatura quiere cambiar las condiciones laborales y el horario de esta unidad. Otro cambio que se plantea es que los policías que se incorporen a ella tendrán que pasar una revisión psicológica cada dos años o cuando lo requieran los mandos. En la nueva unidad, además, sólo se podrá estar durante un periodo máximo de 10 años. SAPOL no descarta que la unidad se acabe creando con agentes voluntarios y que el cambio se justifique, simplemente, alegando "razones organizativas".