Uno de los asuntos que más preocupa a los ciudadanos es el de la seguridad más próxima, aquella que se considera que más afecta al día a día. Y en el ámbito de la ciudad de Barcelona, la seguridad más cercana es la que debe ofrecer la Guàrdia Urbana.

Sin embargo, la percepción que buena parte de la ciudadanía tiene no es precisamente de sentirse muy segura, sobre todo en los últimos tiempos. El aumento del número de delitos y la aparente impunidad con la que actúan determinados colectivos ha hecho crecer la sensación de que las fuerzas de seguridad no cumplen con su función principal.

De hecho, entre muchos de los agentes de la Guàrdia Urbana que patrullan por la ciudad y están mas próximos a los vecinos existe la percepción de que los ciudadanos no están muy satisfechos con el servicio que prestan. Jordi Gallart, portavoz de Comisiones Obreras, reconoce que algo de eso hay, pero defiende que sus funciones están supeditadas en muchas ocasiones a las órdenes del poder político.

MENOS POLICÍA

¿Perciben desde la Guàrdia Urbana que la imagen del cuerpo entre la ciudadanía se ha deteriorado?
No sé si podríamos hablar de imagen del cuerpo, pero sí del servicio que se espera de nosotros. Pienso que en cierta manera, visto desde el otro lado, se percibe una degradación del servicio que les damos.

¿Qué piensan cuando los ciudadanos se quejan de la escasa presencia policial en las calles?
¡Es que hay menos presencia policial! De hecho, Barcelona en Comú se saltó una oposición que debería haberse hecho para aumentar el número de agentes. Si a esto unimos que hay gente que se jubila... Pero hay que ser justos y decir que la normativa vigente sobre la creación de plazas de funcionarios es la que es. Venimos de una crisis y la ley, que depende del gobierno central, es muy restrictiva.

¿Cuál es el déficit actual de agentes en el cuerpo?
Calculamos que faltan unos 500 agentes. Ahora hay, más o menos, 900. Y por ratio de habitantes y número de turistas, faltan bastantes. Y, además, si se quiere hacer frente a nuevas competencias, como la policía comunitaria (de barrio). Esto se puede hacer cuando vas sobrado de agentes, cuando tienes cubiertos todos lo demás, como el tránsito, la protección de los edificios municipales, el desalojo de estos edificios, los atestados de circulación, etc. Si entonces sobran agentes, se puede hacer. Ahora se ha hecho porque había un programa político que lo decía, pero eso deja coja a la Guàrdia Urbana ya que se quita gente de otros servicios para ponerlo ahí.

POLÍTICAS DE GOBIERNO

¿Y cuando se habla de la permisividad con determinadas actividades delictivas en la calle?
Como servidores públicos, cuando un ciudadanos nos pregunta debemos decirle que tenemos el modelo de ciudad que quieren los que gobiernan. Creen que esa gente se debe integrar practicando esas políticas con cierta permisividad, con ambigüedad respecto a cómo se regula la venta ambulante. Y percibimos esa política con el civismo, la ordenanza de prostitución o de las bicis estacionadas... Nosotros llevamos a cabo las políticas que el gobierno quiere que hagamos.

Agentes de la Guàrdia Urbana patrullando por las Ramblas / @barcelona_GUB
Agentes de la Guàrdia Urbana patrullando por las Ramblas / @barcelona_GUB

¿Pero la degradación en la seguridad se ha producido en el últimos años?
La situación que se vive actualmente en Barcelona de aumento de la criminalidad, de los robos y de los narcopisos es producto de la política de Barcelona en Comú. Si en el primer y segundo año quitas policías tienes como resultado un aumento de la inseguridad, pero eso se ve con el paso del tiempo. Los delincuentes se dan cuenta de que falta presencia policial y se va perdiendo el terreno ganado. Lo que tenemos ahora es resultado de las políticas de los tres últimos años.

FALTA DE MATERIAL

¿Les falta material para ejercer sus funciones?
Hemos tenido problemas con la ropa, con los vehículos, con las motos, con los cascos... Pero como no hay presupuesto, está todo paralizado. Se han parado proyectos a nivel de vehículos y en el tema de la ropa hemos tenido muchos problemas con la entrega de los nuevos uniformes.

¿Se sienten abandonados por el poder político?
Más que abandonados creo que existe desafección hacia el cuerpo por parte del gobierno. Es más, si pudieran nos quitarían algunas competencias que tiene la Guàrdia Urbana, como el desalojo de edificios municipales, o asumir que se ha de luchar contra los grupos organizados de delincuencia, venta de drogas. Si pudieran, esas competencias se las daban a la Generalitat y se hubieran quedado con la parte del servicio comunitario.

SI PUDIERAN...

¿Y por qué cree que eso es así?
Para ellos, el cuerpo es algo ajeno, que siempre se han mirado desde fuera. Si pudieran sacarse de encima la Guàrdia Urbana, estarían más cómodos. Pero debían gestionarlo, y al final han reconocido, como dijo Gala Pin, que era un mundo desconocido para ellos y que ahora empiezan a conocer. Creo que nuestra relación con el gobierno de Colau empezó contaminada por el tema de los desalojos. Y eso se ven en temas como cuando un compañero necesita defensa legal particular y lo que hacen ellos es personarse como acusación. Por este tipo de despropósitos, los agentes miramos hacia el Ayuntamiento y nos sentimos indefensos con Colau. Que el Ayuntamiento te mire con lupa, cuidado no vayas a resbalar, crea angustia y desafección entre los agentes.

¿Que opina de la intención de hacer desaparecer el UPAS, precisamente ahora cuando el número de delitos ha aumentado tanto?
Pues que todo sigue igual. Ellos se escudan en que lo llevan en su programa político y lo quieren hacer sí o sí. Y lo harán guste o no, aunque tengan en contra todo el pleno, aunque una vez en el gobierno se han dado cuenta de que esta unidad no se puede extinguir así como así. Creo que desmontarán una y montarán otra con funciones similares. Pero si comenten alguna ilegalidad laboral, la denunciaremos.