España lleva casi tres años en alerta 4 antiterrorista. El verano pasado, Barcelona sufrió uno de los atentados más graves de su historia, junto al de Hipercor de 1987. Pero la Guàrdia Urbana no ha recibido ni recibe --y eso es lo peor-- la formación necesaria para combatir la amenaza yihadista. Tampoco cuenta con el material adecuado, según denuncia el secretario general del Sindicato de Agentes de Policía Local (SAPOL), Manel García, mayoritario en la Guàrdia Urbana.

Los agentes también carecen de la formación y los equipos para enfrentarse a los delitos que, en los últimos meses, se dan casi a diario en las calles de la capital catalana, denunció hace unos días la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) en un duro comunicado contra la alcaldesa Ada Colau en el que se dice que Barcelona es una ciudad sin ley.

García denuncia la creciente presencia de clanes de la droga que proliferan en distintos puntos de la ciudad --sobre todo en el Raval, Port Olímpic y Nou Barris--, y bandas que se enfrentan entre sí por el control de algunos territorios. "Muchos van armados con navajas o puñales y cada vez proliferan más las armas de fuego", afirma.

Desde el CSIF, el secretario de comunicación, Eugenio Zambrano, explica que la pelea con machetes en el Raval no es un hecho aislado y asegura que en apenas 24 horas en Nou Barris se produjeron distintos incidentes parecidos. Uno de ellos ya fue denunciado por Metrópoli Abierta y acabó con un detenido que llevaba una arma de fuego.

La policía local barcelonesa recibe formación permanente cada tres meses, "unas ocho horas durante una día", pero los contenidos están muy enfocados a los conflictos vecinales, "y no se han adaptado a la nueva realidad". Tampoco se hacen muchas prácticas de tiro, a lo sumo una o dos veces al año. "Frente a una diana tienes tiempo de pensar. En la calle, en el mejor de los casos, tienes que reaccionar en unos pocos segundos", explica García.

PISTOLAS TASER

García asegura que la Guàrdia Urbana no dispone de subfusiles, un tipo de arma que sí que tienen los Mossos d'Esquadra y otras policías locales, "como la de Girona". También carecen lanzadoras (un arma que dispara proyectiles de caucho) ni pistolas Taser, que provocan descargas de 50.000 voltios, según Zambrano

El secretario general del SAPOL dice que la Taser sería un arma muy útil para peleas callejeras ante peleas como la de este martes con machetes en el Raval. "Si vas con la porra, se ríen en tu cara". Tampoco son situaciones para hacer una mediación.

Agentes de la Guardia Urbana, frente a una nave industrial / EFE - ALEJANDRO GARCÍA
Agentes de la USP de la Guàrdia Urbana durante un operativo.

La pistola Taser, en concreto, produce una paralización general de la musculatura y la persona que recibe la descarga acaba cayendo al suelo por más fuerte que sea. Es un arma controvertida. No es letal, pero puede provocar la muerte. En Estados Unidos ha provocado unas 500 muertes entre 2001 y 2015. Los Mossos tienen autorizado su uso en Catalunya.

"Tomar la decisión de sacar el arma de fuego no siempre es fácil", añade García. Las causas son múltiples, desde falta de formación, la presencia de gente inocente en la vía pública o las consecuencias que pueden suponer para el policía hacer uso del arma de fuego, según cuáles sean las circunstancias. "No nos han preparado para disparar", comenta el dirigente del SAPOL.

Los policías tampoco reciben formación sanitaria, critica Zambrano, del CSIF. "En el sindicato damos formación a los agentes, otros los hacen por su cuenta". Zambrano explica que un guardia urbano fue el que paró la hemorragia al hombre herido por un machete en el Raval. "Le pudo hacer un torniquete porque había hecho un curso en contención de hemorragias y llevaba un botiquín de su propiedad. El curso cuesta unos 200 euros". 

FALTAN MÁS DE 400 AGENTES

Otro de los poblemas a los que se enfrenta la Guàrdia Urbana es que no cuenta con los efectivos policiales necesarios. Los sindicatos denuncian que faltan entre 400 y 900 agentes para dar un buen servicio ciudadano. Actualmente, la plantilla de la policía local se acerca a los 3.000 agentes y si entra en vigor una ley que permitirá jubilarse a los 60 años a los policías locales, la Guàrdia Urbana podría perder de una tacada 300 empleados.

La última convocatoria municipal abierta prevé incorporar 150 policías. Desde el Ayuntamiento se argumenta que la plantilla no se puede ampliar más allá de lo que marca la ley de presupuestos" para no superar el límite de gasto marcado por el Estado.

Según el CSIF, esta falta de efectivos origina "problemas serios de seguridad, conviviencia, civismo y orden público" y se ve agravada por la falta de refuerzos en servicios, como la venta ambulante, que de manera ordinaria ya no se pueden cubrir. "Colau no tiene una política personal ni un proyecto previsto para aumentar los efectivos de policía", denuncia el sindicato, para quien las patrullas "trabajan en situaciones de muy alta peligrosidad".

La falta de apoyo del gobierno de Colau a la Guàrdia Urbana es evidente. Muchos agentes no se sienten respaldados por el ejectuvo municipal. Los sindicatos, tampoco. "No se nos defiende ni se nos protege", dice García. Tanto el CSIF como el SAPOL critican que el Ayuntamiento se ha personado como acusación particular en distintos casos, como el del joven herido en el ojo el 1-O por la Policía Nacional, pero no actuó de igual manera cuando un guardia urbano fue herido por un mantero en plaza de Catalunya. 

Fuentes municipales próximas a Colau explicaron recientemente a Metrópoli Abierta que la Guàrdia Urbana tiene un convenio con un "relevante bufete de abogados" de la ciudad que defiende a los agentes y que representa al Ayuntamiento. El mismo portavoz también dice que de este modo ya está cubierta la representación municipal.