El dueño de la perra muerta por un disparo de la Guàrdia Urbana, Tauri Ruusalu, presuntamente azuzó al animal contra otro agente de la policía local junto a la sede del distrito de Sants-Montjuïc. El incidente tuvo lugar el pasado 19 de septiembre cuando Ruusalu intentó inscribir al animal -un trámite obligatorio- en el registro de animales de compañía, pero ante la negativa se encaró con el policía que vigilaba el edificio consistorial.

Los hechos los ha denunciado el secretario de Organización de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) y agente de la Guàrdia Urbana, Eugenio Zambrano. El policía detalla que cuando Ruusalu no pudo inscribir al animal "por vivir en la calle" -según el sindicato CSIF es necesario disponer de un domicilio- reaccionó con violencia y amenazó al guardia urbano con lanzarle al perro en las puertas del edificio.

El agente hizo gestos de sacar la porra para defenderse, pero finalmente la cosa no fue a mayores y Ruusalu se alejó del lugar. En un primer momento, la versión expuesta por el sindicato es que Ruusalu acudió a la sede del distrito para empadronarse y que el incidente tuvo lugar en el interior, donde el agente llegó a sacar la porra.

ATESTADO POLICIAL

En términos parecidos se ha expresado el secretario general del sindicato SAPOL, Manel García. El dirigente del Sindicato de Agentes de Policía Local tiene constancia de un enfrentamiento de Ruusalu con un policía en la sede del distrito de Sants-Montjuïc, pero dice desconocer cuál fue la gestión que el dueño de Sota hizo en el Ayuntamiento ni el día concreto que tuvo lugar el percance.

Metrópoli Abierta ha intentado obtener la versión del gobierno de Ada Colau sobre este incidente. En concreto, este medio se dirigió al Ayuntamiento el pasado lunes 24 de diciembre sin obtener respuesta. Este jueves, fuentes municipales se han limitado a decir que ni confirman ni desmienten la información.

El pasado martes, Metrópoli Abierta publicó en exclusiva el atestado policial sobre la muerte de un disparo de la perra Sota. Según las diligencias policias, el agente fue atacado en dos ocasiones antes de que disparar. La primera vez, el animal mordió al policía “por encima del codo izquierdo, causándole erosiones y rotura del uniforme”, mientras éste intentaba protegerse el torso superior y el cuello del ataque del animal, siempre según los datos que figuran en el atestado.

DIVERSAS LESIONES

En el mismo documento, que se enviará al juez que lleva el caso, figura el parte médico en el que constan que el policía sufrió contusiones en la cabeza y la cara, concretamente en la zona frontal y el maxilar derecho, y la rotura de una muela. También presentaba una "dermoabrasión", sin herida ni afectación en la epidermis, en el codo izquierdo fruto de la mordedura del perro.

En el atestado, la Guàrdia Urbana denuncia que Ruusalu insultó también a los policías. En comisaría, siguió comportándose de manera violenta y amenazó de muerte al guardia urbano que disparó contra la perra. En el Hospital Clínic, donde esta persona fue trasladada,  adoptó de nuevo una actitud hostil hacia los agentes que lo custodiaban y tuvo que se reducido por unas 10 personas, entre ellas trabajadores del centro hospitalario.