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Eugenio Zambrano (Badajoz, 1968) es agente de la Guàrdia Urbana y secretario de Organización de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF). Muy crítico con la gestión del gobierno de Ada Colau en el ámbito de la seguridad, asegura que Barcelona, estos últimos cuatro años, ha retrocedido a los años 80 a nivel policial. “Hay una problemática muy seria de convivencia en el espacio público, con peleas con armas blancas y de fuego y un alto índice de mendicidad”, dice en una entrevista con Metrópoli Abierta. Las cifras dan la razón a Zambrano. La delincuencia ha aumentado alrededor de un 20% en 2018 y la inseguridad es el principal problema de los barceloneses, según el último barómetro elaborado por el propio Ayuntamiento de Barcelona.

Una de las razones que el policía sostiene para que la situación haya degenerado tanto es la permisividad municipal. Zambrano pone como ejemplo que casi no se combate el elevado consumo de alcohol y de drogas en la vía pública. “Si no hay presencia policial, en los barrios y en determinadas zonas de ocio se generan problemas de convivencia. Eso es a mi entender es debido a la permisividad del Ayuntamiento. Las prioridades de Colau no son las prioridades de la policía. Para la alcaldesa, la prioridad es el márketing, aparentar y no resolver. La Barcelona de Colau es una ciudad sin ley en la que todo vale. Colau ha comprometido la seguridad de Barcelona”.

RECORTES EN GUÀRDIA URBANA

El dirigente de CSIF critica también la falta de recursos humanos y materiales con que trabaja la Guàrdia Urbana. “Se trabaja en condiciones muy precarias y eso afecta al servicio al ciudadano”. Zambrano asegura que los recortes que Colau ha puesto en marcha han llegado también a la Guàrdia Urbana. El Ayuntamiento acaba de paralizar el contrato para alquiler de 10 furgonetas para atestados por un valor de 1,1 millones porque no era algo prioritario. Pero, según el agente, se están produciendo más recortes. Hay vehículos que quedan sin reparar por la falta de presupuesto y se han dado “situaciones surrealistas como que en algunos distritos y comisarías se acabaron los impresos Delta 10 (D10), que los guardias urbanos utilizan en casos de consumo de alcohol y de sustancias estupefacientes en la calle. Esto ha llevado a los agentes a tener que decomisar productos de viva voz y sin poder entregar al infractor una copia del acta”.

Eugenio Zambrano critica la gestión de la seguridad en Barcelona del gobierno de Colau / HUGO FERNÁNDEZ 
Zambrano critica la gestión de la seguridad en Barcelona del gobierno de Colau / HUGO FERNÁNDEZ

Zambrano no tiene dudas en señalar a Colau como la principal responsable del desaguisado que se vive en Barcelona en seguridad. “Echa la culpa a los Mossos d'Esquadra. Pero la competencia de seguridad en la ciudad es tanto de mossos como de la Guàrdia Urbana. Todos tenemos las mismas competencias y atribuciones y depende de cada administración que se pueda ejercer o no. Se está desinformando desde la propia Administración local para desviar la atención y echar la culpa a la policía autonómica. Pero no es así”. Zambrano cita distintas leyes que avalan la tesis de que ambas policías tienen las mismas competencias: la Ley de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la Ley de policías locales de Catalunya, la Ley de bases de régimen local y la Carta Municipal de Barcelona, una especie de Constitución local que en España solo tienen Madrid y Barcelona. “La Carta es muy clara y obliga a la Guàrdia Urbana a prestar servicios de seguridad”.

COLAU, LA JEFA POLÍTICA DE LA GUÀRDIA URBANA

Por primera vez desde la llegada de la democracia, la alcaldesa de Barcelona ha asumido directamente “la jefatura política de la Guàrdia Urbana”. Según Zambrano, esto significa que quiere ser la propia alcaldesa la que controle y marque las prioridades del cuerpo. Antes jamás había sucedido y el alcalde de turno había nombrado un concejal responsable. En los dos mandatos anteriores, por ejemplo, los regidores de seguridad fueron Assumpta Escarp, con Jordi Hereu en la alcaldía, y Joaquim Forn, en tiempos de del alcalde Xavier Trias. Ahora está figura no existe y se ha sustituido por un comisionado de Seguridad, Amadeu Recasens. Exdirector de la escuela de policía de Mollet, donde se forman tanto los agentes de mossos como de las distintas guardias urbanas, Zambrano dice que Recasens es “un teórico policial” que cuando ha puesto sus ideas a la práctica ha quedado demostrado que no sirven “y ha fracasado”.

Quizá el ejemplo más claro de la permisividad municipal en Barcelona es el lucha contra el top manta. De hecho, este combate policial contra la venta ambulante irregular ha llegado a niveles de mínimo, opina el guardia urbano. “Manteros siempre ha habido, pero con Colau se ha producido un efecto llamada. Fácilmente, en Barcelona, hay momentos del año en que hay unos 1.500 vendedores. Se han llegado a contabilizar 1.200 desde el monumento a Colom hasta la Barceloneta”, desvela. La mayor crisis del mandato del top manta se vivió la semana pasada cuando Metrópoli Abierta público en exclusiva que educadoras sociales del Ayuntamiento chivaban, presuntamente, a los manteros de los dispositivos policiales. CSIF apuntó directamente a Colau, pero el Ayuntamiento no ha abierto ninguna investigación. 

Zambrano recuerda que en tiempos de Trias y Hereu las cifras eran más aceptables y eso era debido a la presión que ejercía la Guàrdia Urbana, algo que este mandato se ha rebajado notablemente. “Habría que volver a esos niveles. Erradicar por completo el top manta es muy difícil. Requiere actuaciones policiales y políticas integrales. La venta irregular se castiga con una sanción administrativa. Si se venden productos falsificados ya es un delito penal y eso se implica detenciones. Como la mayoría de estas personas están en situación irregular, si se las identifica hay que llevarlas al Centro de Internamiento de Extranjeros ee iniciar el proceso de expulsión”.

MALAS CONDICIONES LABORALES

Desde CSIF se critica las malas condiciones laborales que tienen los agentes de la Guàrdia Urbana. "El último pacto laboral es el peor que hemos tenido. Se está incumpliendo el horario de nocturnidad y el plus de nocturnidad está por debajo de que tienen otros cuerpos", asegura el agente. También sostiene que cobran menos por hora extra que otras policías y que la policía local barcelonesa no ha recuperado el poder adquisitivo de antes de la crisis. "Hasta hemos perdido las dos horas de formación física que teníamos a la semana por derecho".

Eugenio Zambrano, agente de la Guàrdia Urbana y dirigente de CSIF, se muestra muy crítico con Colau / HUGO FERNÁNDEZ
Eugenio Zambrano, dirigente de CSIF, se muestra muy crítico con Colau / HUGO FERNÁNDEZ

El policía cuenta que CSIF concurrirá a las próximas elecciones sindicales que se celebrarán la próxima primavera en el Ayuntamiento. Zambrano espera sacar unos buenos resultados, especialmente en la Guàrdia Urbana, donde tienen 480 de los 550 afiliados en el consistorio. "Ahora mismo nos hemos visto obligados a denunciar al Ayuntamiento porque nos niega sentarnos en las mesas de negociaciones. No tenemos derecho a votar, pero sí que tenemos voz. Ayuntamientos como Hospitalet del Llobregat y Santa Coloma de Gramenet así lo han reconocido, pero el de Barcelona, no", critica el dirigente sindical, que recuerda que CSIF es el primer sindicato de la función pública en España.

POLICÍA DE PROXIMIDAD

Licenciado en Ciencias Políticas y diplomado en Gestión Pública, Zambrano explica que jamás ha dejado de trabajar pese a pertenecer a un sindicato. Miembro de la Unidad de Soporte Policial, opina que estar a pie de calle es una manera de conocer los problemas que afectan a los ciudadanos. El agente defiende la policía de proximidad. "Es aquella que está cerca de la gente, que patrulla en los barrios y habla con los vecinos y los comerciantes, lo que permite conocer los problemas de seguridad de cada zona. La información que da la policía de proximidad puede servir para que otros departamentos conozcan una problemática y determinar si tienen que en intervenir", concluye.