A un año para las elecciones municipales en Barcelona a la alcaldesa Ada Colau le han entrado las prisas. El top manta lleva meses desbocado en la ciudad --por no decir años-- y la presencia de narcopisos hace cada vez más difícil la convivencia en el Raval y en otros puntos de la ciudad. Durante mucho tiempo, el gobierno municipal ha mirado para otro lado. Ahora, la alcaldesa anuncia el fin de la impunidad contra el top manta, la venta de droga -hace unas semanas acordó con el exalcalde Xavier Trias un plan de choque- y los hurtos. Eso sí, se tendrá que poner en marcha sin un refuerzo de los Mossos d'Esquadra en la ciudad y con un centenar de nuevos agentes de la Guàrdia Urbana.

Colau ha participado este miércoles en la primera Junta de Seguridad Local con el nuevo conseller de Interior, Miquel Buch. En la rueda de prensa posterior, la edil ha anunciado que este julio se incorporan 100 policías a la Guàrdia Urbana y la mayoría se destinarán a Ciutat Vella. Fuentes del cuerpo consultadas por Metrópoli Abierta explican que se trata de agentes recién salidos de la escuela de policía de Mollet, "sin experiencia" y que todavía se encuentran en periodo de aprendizaje. Las mismas fuentes añaden que este verano un 40% de los agentes de la policía local harán vacaciones en julio, y otro 40%, en agosto. Distintos sindicatos llevan meses quejándose de la falta de efectivos en la Guàrdia Urbana. La plantilla no llega a los 3.000 polícias y se necesitarían entre 400 y 900 más, según las fuentes consultadas.

ALERTA TERRORISTA

"Como alcaldesa mi obligación es pedir más efectivos [en este caso de Mossos]", ha dicho Colau, a lo que el conseller le ha respondido que ahora no está previsto aumentar el número de agentes de la policía autonómica en Barcelona. En cualquier caso, ambos cuerpos mantendrán este verano la colaboración, también para evitar que la ciudad viva un nuevo atentado terrorista. Al respecto, Buch ha apuntado que la alerta terrorista seguirá siendo cuatro sobre cinco, como el año pasado.

Particularmente importante será la lucha contra los hurtos, que representan el 60% de los delitos de la ciudad. Según Colau se quiere acabar con la sensación de impunidad. La Guàrdia Urbana pondrá en marcha una prueba piloto para que los agentes en los atestados puedan acreditar los casos de autores reincidentes y que estos sean castigados "por un delito continuado", lo que puede suponer penas de cárcel y no simplemente multas.