Prosigue la guerra del gobierno de Ada Colau contra el ocio nocturno. A pocos días de las elecciones, el distrito de Ciutat Vella, comandado por Gala Pin, ha iniciado los trámites para cerrar temporalmente varias de las discotecas de la zona del puerto. Se trata de algunas de las más famosas de esta zona: Pacha, Shoko, y Carpe Diem. Los tres locales se enfrentan a un cierre temporal de entre 15 días y medio año por deficiencias en materia de seguridad.

Según ha explicado la concejala del distrito, Gala Pin, los expedientes se enmarcan en una campaña para analizar las medidas de protección de las discotecas y los locales musicales de la zona del Port Olímpic. Las discotecas deberán subsanar las deficiencias detectadas, que afectan a las vías de evacuación, señalización de emergencia, alumbrado de emergencia y evacuación, así como equipos y sistemas de protección contra incendios. 

Los locales tienen hasta el 20 de mayo para subsanar los déficits, pero a pesar de que lo logren, el cierre se mantendrá sin condiciones un mínimo de 15 días de acuerdo con el procedimiento sancionador.

CIERRE DEFINITIVO

Pero es que además el Ayuntamiento de Barcelona ha acordado con el Estado --que gestiona la zona marítima-- no renovar la concesión a estas discotecas. A Pacha, Shoko y Carpe Diem se le suma Opium, que también se ve abocada a bajar las persianas. Así, su cierre será definitivo, y el espacio se dedicará a la ampliación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La concesión de uso a las discotecas termina el 21 de junio. El Ayuntamiento tiene pendiente cerrar el acuerdo con el Estado antes de esta fecha para cambiar su uso a la categoría de equipamiento. Según el consistorio, los trámites están muy avanzados.

MEJORA PARA LOS VECINOS

Para Gala Pin, el cierre de estas discotecas supone "una gran mejora para los vecinos de la Barceloneta", y se ha congratulado de que finalmente hayan modificado el espacio marítimo, aunque sea sobre la campana. 

ANTECEDENTES

No es la primera vez que el distrito ha tenido que intervenir administrativamente contra estos locales del puerto de Barcelona. En 2016 se notificó a los propietarios las órdenes de precintar los equipos musicales, porqué no se ajustaban a la normativa de terrazas; además de evitar que la música se escuchara fuera del recinto delimitado.

En este sentido, la intervención del gobierno de Colau finalizó con la aplicación de las medidas por parte de los propietarios de los locales para adecuarse a lo que marcaba la normativa.