Preocupación al alza en Barcelona. Los Mossos d’Esquadra mirar los próximos meses con inquietud por la llegada de las vacaciones. En verano bajan los efectivos de seguridad ciudadana que los sindicatos vienen denunciando desde hace años.

Las consecuencias de la languidez del cuerpo de seguridad es evidente en varios puntos de la comunidad como por ejemplo en Santa Coloma de Gramenet o Sant Vicenç dels Horts. En Barcelona la situación tampoco es mejor que en otros municipios catalanes. El distrito de Nou Barris, que cuenta con más de 168.000 vecinos según los datos del ayuntamiento, solo contará con una patrulla durante las tardes de julio y agosto.

MÍNIMO DE POLICÍAS

La portavoz del Sindicato Autónomo Policial (SAP), Inma Viures, explica que el número de efectivos en cada comisaría debe “distribuirse” entre diferentes tareas encomendadas. Esta dispersión, sumada a la reducción de agentes disponibles en periodo vacacional, acaba por destinar al mínimo de policías a las tareas de seguridad en las calles, según avanza Crónica Global​.

Desde la Consejería de Interior de la Generalitat señalan que el cuerpo de Mossos d’Esquadra contaba hasta 2018 con 16.610 agentes que se han visto incrementados en 454 efectivos más tras la última graduación. Una promoción que dista en siete años de la última que aumentó el número de policías en el cuerpo. Miquel Buch, conseller de interior del gobierno catalán aseguró que en medio año se han creado 750 plazas y que hay previsto conocar otras 750 para llegar a los 18.000 activos.

DATOS OBSOLETOS

Según los sindicatos, el problema es que estos 2.000 efectivos que el consejero quiere sumar al cuerpo es un “déficit” que se calculó en base a las necesidades de seguridad de hace un año. "Tenemos un déficit aproximado de unos 2.000 agentes, según los datos que se calcularon en la Junta de Seguridad de 2009", asegura la portavoz de SAP.

"Son datos obsoletos" que no hacen justicia con el contexto actual, en el que la alerta terrorista se encuentra en nivel cuatro sobre cinco desde hace dos años, la población ha crecido e incluso "el modelo de seguridad ha cambiado". Todo ello, sin contar el "goteo" de agentes que sufre el cuerpo por su propia casuística: jubilaciones, incapacidades, etcétera.