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El Ayuntamiento de Barcelona arranca su nuevo mandato sin cumplir lo que prometió. Ada Colau y su equipo no han podido cerrar las discotecas Opium, Shoko, Carpe Diem y Pachá del puerto de la ciudad como prometió. Los locales de ocio nocturno siguen abiertos tras vencer el plazo que dieron los de Barcelona en Comú.

Los clubes continúan en marcha pese a que la exconcejal de Ciutat Vella Gala Pin anunciara el pasado 6 de mayo que el Ejecutivo local dejaría sin actividad los negocios para transformarlos en el Instituto de Ciencias del Mar del Centro de Investigaciones Científicas (CSIC). Como avanzó Metrópoli Abierta, el Gobierno se opuso a los planes del Ayuntamiento de Barcelona, y se mostró favorable a prorrogar las licencias de las discotecas del Frente Marítimo.

SIN FECHA EXACTA

Por el momento todavía no hay fecha para cerrar definitivamente dichos locales. Los operadores del Frente Marítimo dependen de la negociación entre el Ejecutivo local de Barcelona en Comú y el Ministerio de Hacienda. Los de Colau, por su parte, apuntan que “todavía no está formado el gobierno municipal”.

El Patrimonio del Estado, por contra, recuerda que las concesiones de los locales vencieron el 27 de junio y no el 21 como asegura el Ayuntamiento. Además, señala que “continúan las conversaciones” entre todas las partes. Barcelona en Comú, por su parte, señala que se prolongará la concesión a los operadores.

Si finalmente el consistorio de Barcelona decide bajar la persiana de dichos locales, que facturan en su conjunto un total de 50 millones de euros, unas 1.500 personas perderán su empleo.