El proceso para la desaparición de la Unitat de Suport Policial (USP) de la Guàrdia Urbana puesto en marcha por el Ayuntamiento está generando una enorme tensión en el cuerpo municipal. Aunque el proceso está en sus inicios y los sindicatos están negociando con los responsables municipales el futuro de la unidad y de sus agentes, la decisión adoptada por el consistorio que preside Ada Colau ha causado un gran malestar en la unidad.

Los representantes sindicales de los trabajadores acusan a la alcaldesa de “actuar por motivos personales a la hora de tomar esta decisión”. No olvidan que poco antes de llegar a la alcaldía se enfrentaba a los miembros de la USP formando parte de la PAH, cuando estos se veían obligados a cumplir las órdenes judiciales de desahucios.

“Es evidente que no nos tiene ninguna estima”, afirma Jordi Gallart, portavoz de CC.OO. de la Guàrdia Urbana. “Y tenemos constancia de que desde que accedió a la alcaldía ha intentado que nuestras competencias las asumieran otros cuerpos policiales, pero todos se han negado”, argumenta.

LA REALIDAD SE IMPONE

El representante sindical defiende que, en este caso, Ada Colau está actuando por motivos ideológicos sin pensar en las necesidades ciudadanas. “Ella -y algunas de las personas que la rodean- piensa que puede actuar según su ideología, pero se ha dado cuenta de que las cosas funcionan de manera distinta y que tiene, por ley, una responsabilidad que cumplir. Y se ha dado cuenta de que no puede disolver la unidad. Por eso lo que hace es cambiarle el nombre y decir que tendrá unas funciones diferentes”.

Sin embargo, Gallart defiende que las actuaciones de la USP están condicionadas a las decisiones judiciales y que solo pueden actuar, en el caso de desalojos, en edificios municipales, a menos que otros cuerpos policiales requieran de sus servicios. “Nunca hemos actuado en orden público, ya que eso es competencia de los Mossos, y solo actuamos en ese ámbito a nivel secundario, cuando nos lo piden y colaborando con ellos”.

INCOMPRENSIBLE

Para los sindicatos, la forma en que se está actuando es incomprensible. No entienden ni las prisas, ni la decisión de sustituir la USP por una nueva unidad, la URPE (Unitat de Reforç a la Proximitat i les Emergències), ni el hecho de que los agentes de la USP, con enorme experiencia en las situaciones más complicadas, deban presentarse a unas oposiciones para acceder a la nueva unidad, sin tener en cuenta ni méritos ni experiencia. “Los agentes de la USP han realizado cursillos de preparación especiales”, afirma Gallart, “y eso debería contabilizarse como un mérito para los aspirantes. Pero si todo lo llevan a cabo con el reglamento que nos han enseñado, eso no pasará”.

Además, no entienden como la alcaldesa ha esperado hasta el último momento para tomar un camino que ya había anunciado en su programa electoral. “Lleva tres años de gobierno y no ha hecho nada y ahora, cuando faltan cinco meses para las elecciones, deprisa y corriendo se pone a desmantelar la unidad. Eso hará que el problema pase a los que gobiernen en el próximo mandato, que a lo mejor no son ellos”.

ANGUSTIA

La incertidumbre que se ha vivido en la unidad desde que Ada Colau accedió a la alcaldía ha generado nerviosismo y angustia, y ha provocado que muchos agentes hayan pedido el cambio de unidad para evitar problemas. “Hasta un 40 % de los miembros han pedido la baja en la USP y se han ido a otros destinos. Oir constantemente que la unidad iba a ser disuelta no es agradable y la gente quiere seguridad”.

Actualmente, en la USP hay unos “50 agentes en el turno de noche, y entre 70 y 80 en el de día. Y en los planes de la alcaldesa está que en la nueva URPE tenga unos 70 agentes de noche y 12 de día”, dice Gallart.

Los sindicatos son conscientes de que el Ayuntamiento puede aprobar por decreto la desaparición de la USP si no llega a un acuerdo con los sindicatos, pero en ese caso Gallart avisa de que “adoptaremos las medidas que consideramos oportunas para defender los derechos de los trabajadores”.