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Barcelona está tocada. Golpeada por los disturbios y la alerta 4 antiterrorista, la crisis de seguridad no mengua. La capital catalana está muy lejos de encontrarse en un momento estable y en el sindicato SAPOL, de la Guardia Urbana, están muy molestos con la gestión del gobierno que lideran Ada Colau y Jaume Collboni, al que acusan de "irresponsable". El último motivo de su enfado: una visita a la comisaría de Nou Barris, plasmado en un escrito “de queja, malestar, disconformidad y gran preocupación”. 

El malestar de los agentes de la Guardia Urbana, según informa SAPOL, se remonta al pasado 27 de octubre. Ese día recibieron la siguiente notificación: “Por la mañana, las dependencias policiales serán objeto de visitas por diversos grupos de ciudadanos ajenos a la Guardia Urbana o a cualquier cuerpo de seguridad”. Además, estas visitas se hicieron de “forma ininterrumpida” y fueron “guiadas por personal de una empresa ajena al propio ayuntamiento”.

OPEN HOUSE BCN 

Sobran los motivos para que saltaran las alarmas entre las filas del cuerpo de policía, por lo que el sindicato SAPOL empezó a investigar. Tuvo constancia de que estas visitas formaban “parte de la oferta publicitada por parte del ayuntamiento, relativa al festival de arquitectura 48h Open House BCN, en los 10 distritos de Barcelona”. Se trata de un evento que está conformado de 240 actividades que pretenden dar a conocer la cultura arquitectónica de múltiples itinerarios y edificios de la ciudad.

Uno de estos es la comisaria de la Guardia Urbana de Nou Barris. Aunque para el Ayuntamiento sea un “un edificio histórico-contemporáneo”, premiado por la FAD arquitectura 2016, para los agentes es una irresponsabilidad como se han organizado las visitas.

SIN CONTROL

Según han denunciado en el mismo comunicado, “los guías de la actividad son los encargados de recoger las identificaciones, DNI o NIE de estos visitantes, y no realizan ningún tipo de comprobación en los aplicativos NIP-SIP”. También han alertado de que no pudieron “realizar control alguno de detección de metales (debido a que ninguna de las comisarías de la Guardia Urbana dispone de detector de metales) o registro del personal, con lo que la seguridad de las instalaciones y de los policías que en ellas trabajan quedaron expuestas gravemente”.

Para SAPOL, esta batería de hechos demuestra "la poca importancia que tiene la Guardia Urbana para este Ayuntamiento, que no reconoce la funcionalidad que le tiene dada a sus propios edificios o las pésimas condiciones laborales en las que debe trabajar el personal policial”.

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