Aunque es algo común en cualquier mujer en edad fértil, la menstruación sigue siendo motivo de múltiples dudas que, en ocasiones, dan pie a falsos mitos y cierta desinformación sobre cualquier complicación asociada. Una de las más habituales es el sangrado que se produce entre dos menstruaciones. En general, el ciclo menstrual puede variar de 21 a 35 días, con una periodicidad media de 28, y el flujo menstrual suele durar entre 2 días y una semana. Sin embargo, puede suceder que entre los días posteriores al último día y antes de volver al periodo normal haya algún sangrado inesperado. Las causas pueden ser múltiples, la mayoría de ellas benignas, aunque siempre es aconsejable consultar con un especialista.

Según explica la Dra. Judit Jaramago, ginecóloga del Hospital Quirónsalud de Barcelona, mediante la exploración física de la paciente se puede averiguar el origen del sangrado dado que en ocasiones se puede sangrar de la uretra (conducto por el cual se orina) o por el ano y, en ese caso, es mejor derivar al especialista oportuno.

Cuando se ha objetivado que se trata de un sangrado genital, la exploración mediante especuloscopia nos dirá si el sangrado es de la vagina, el cuello de la matriz, o de la matriz.

Posteriormente se suele realizar citología (si no se tiene al día), ecografía transvaginal, y con esto es suficiente para detectar las causas más frecuentes de dicho sangrado.

Como se ha comentado, la mayoría de las ocasiones son problemas benignos como puede ser un pólipo, un mioma, un quiste, etc., pero “existe un porcentaje de casos, en los que el sangrado y las pruebas posteriores puedan hacer pensar en un cáncer”, apunta Jaramago. Será entonces cuando se solicitarán las pruebas pertinentes y en función de la sospecha del ginecólogo.

CUANDO EL ORIGEN ES HORMONAL

No debemos olvidar el tema hormonal. Existe un porcentaje de las mujeres que realizan un pequeño sangrado a mitad de ciclo, de forma casi constante en todos sus ciclos. “Es un sangrado periovulatorio que habiendo descartado otros procesos, podemos asumirlo como normal”, reconoce la ginecóloga de Quirónsalud Barcelona.

Caso aparte serían la menopausia y el embarazo, donde el sangrado debe ser estudiado con rapidez. Siendo la mayoría de las veces problemas menores, ante un sangrado en ambos casos la mujer debe consultar con celeridad.

Por tanto, y como conclusión, podemos decir que todo sangrado intermenstrual, o durante la menopausia o embarazo, debe ser estudiado por un especialista. En función de las primeras valoraciones, se pueden solicitar más pruebas para llegar al diagnóstico definitivo, siendo en la mayoría de los casos procesos benignos.