En época navideñas es difícil no sucumbir a los impulsos consumistas y más si creemos que de la cantidad de regalos que reciban depende la felicidad nuestros hijos.

Estos excesos pueden llegar a provocar en los niños lo que se conoce como el síndrome del niño hiperregalado, de forma que no valoren los regalos que reciben y no sean capaces de tolerar la frustración cuando no obtienen los que quieren.

La jefa del Servicio de Pediatría del Hospital El Pilar,  la Dra. Marta Quixano, opina que las fiestas son un “buen momento para enseñar y educar en valores, promoviendo la solidaridad y conseguir que los pequeños valoren el tiempo que pasan en familia durante estas fechas, más que la cantidad de regalos que puedan recibir”.

“Un buen momento para hacerlo es mientras escriben la carta a Papá Noel o a los Reyes Magos” continúa la Dra. Quixano. “Dediquémosle un buen rato a pensar en qué es lo que les haría realmente ilusión”.

En ese sentido, la pediatra también nos propone una sencilla regla para que la carta no se convierta en una lista interminable. Es la llamada regla de los cuatro regalos:

Regalo 1. Algo para vestir

Un regalo que consista en ropa, como unas zapatillas deportivas, una sudadera, una camiseta, o cualquier complemento como unos guantes, gorro…

Regalo 2. Algo educativo

Un regalo con el que puedan aprender. Aquí las opciones son infinitas: fichas para colorear, manualidades, puzles, libros para que se inicien en la lectura, etc.

Regalo 3. Algo que realmente quiere

En este regalo, debemos elegir algo que realmente le haga ilusión tener (dentro de nuestras posibilidades económicas).

Que estimule su imaginación, que favorezca su capacidad de compartir el juego o relacionado con la actividad física.

Regalo 4. Algo que necesite

Si tu hijo necesita algo, este es el momento de comprarlo. Puede ser: lápices de colores, una mochila... cualquier cosa que necesiten para sus actividades extraescolares.