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El fracaso escolar es uno de los problemas más graves de cualquier país. Se define como la incapacidad para alcanzar los objetivos marcados por las autoridades educativas para la enseñanza obligatoria, es decir, abandonar el centro escolar sin haber obtenido ningún título académico.

El fracaso escolar no es sólo un fracaso del alumno sino que es también un fracaso del sistema educativo. En Catalunya ocurre en más del 30% de los alumnos, el doble que en la media de los países europeos, y afecta más a los chicos que a las chicas (58,5% frente a un 41%).

Detrás de algunos 'fracasos escolares' de los más pequeños se esconden problemas que van más allá de falta de atención o de una rabieta. A veces la cosa es mucho más seria, se introduce en los territorios de la psicología y provoca que el niño/niña resulte dañado en su crecimiento emocional y educativo, por no hablar de casos de familias desestructuradas.

Con la intención de intentar paliar estas frustrantes situaciones, la Fundación Alisio (promotor de la iniciativa e inversor económico) y el Servicio de Pediatría del Hospital Universitari Dexeus-Grupo Quirónsalud han unido fuerzas para iniciar un proyecto social que consiste en el diagnóstico de posibles casos de trastornos de aprendizaje en la escuela. Como prueba piloto, el proyecto ha empezado en la escuela concertada El Bon Pastor, del barrio del mismo nombre, en el distrito barcelonés de Sant Andreu.

Para ello, un grupo de psicólogos del servicio de Pediatría de Dexeus (el Epsiadex, un equipo de psicología infantil y para adolescentes que forma parte de Paidodex), ha comenzado recientemente a hacer terapias de grupo y a enseñar a los profesores a detectar y tratar de paliar estos trastornos de aprendizaje, con el objetivo final de disminuir el fracaso escolar en escuelas con alumnos en riesgo de exclusión social. La intención es que este ambicioso proyecto sea aplicable a otras escuelas.

El acuerdo entre varios actores va a hacer posible el proyecto / Quirónsalud
El acuerdo entre varios actores va a hacer posible el proyecto / Quirónsalud

El trabajo fundamental del equipo de psicólogos tiene por objeto proporcionar servicios de diagnóstico (neuropsicológico y logopédico), tratamiento de rehabilitación (neuropsicológico y logopédico), y sesiones de psicoeducación a maestros en escuelas con alto riesgo de exclusión social (CAE). La intención es que todo este bagaje quede en la escuela, de manera permanente, como material educativo útil para toda la comunidad de la escuela.

LAS PRIMERAS NECESIDADES

Actualmente, las necesidades perentorias en las escuelas catalanas son, por un lado, la alta tasa de fracaso y de abandono escolar, y, por otro, el desborde de la sanidad pública, que no puede asumir ni el diagnóstico ni el tratamiento de trastornos del aprendizaje.

La sanidad privada da ese servicio, pero al ser privada tiene un coste elevado y no todas las familias pueden asumir ese gasto, lo cual provoca una situación de desequilibrio y hace aún mayor la desigualdad social. Cuando estos trastornos no son tratados supone un incremento del gasto público.

Los trastornos del neurodesarrollo son un factor de riesgo de fracaso escolar. Implican un alto impacto emocional para el alumno, su familia y para la sociedad ya que interfieren negativamente en el aprendizaje de las habilidades académicas y sociales que proporcionarán competencias para la vida. Poder detectar de manera temprana dificultades o trastornos que afectan al rendimiento académico de los niños y poder diseñar un tratamiento específico, supone la posibilidad de adquirir aprendizaje y, por tanto, tener una mejor calidad de vida, autoestima, competencias para desarrollarse a el entorno laboral y, finalmente, un ahorro en gasto público.

Por otra parte, la situación familiar del alumno es un factor clave a tener en cuenta. Es conocido que el nivel educativo de los padres incide de manera directa en el desarrollo académico de los hijos: hábitos lectores, recursos frente las tareas escolares, implicación, valoración etc. A menudo estas familias normalizan el fracaso escolar, lo que las convierte en familias de riesgo. Otro aspecto a tener en cuenta es la carga genética de los trastornos del aprendizaje, pues es bien sabido que son hereditarias. Poder conocer los antecedentes familiares puede ayudar a detectar y a tratar de manera preventiva los trastornos de aprendizaje.

En escuelas europeas este tipo de servicio (diagnóstico y tratamiento) está integrado dentro del horario y del espacio escolar. Los estudios indican una correlación positiva entre este servicio y el éxito académico posterior.