El cáncer es una de las causas principales de muerte en todo el mundo. Casi diez millones de personas fallecieron en 2020 a causa de esta enfermedad. En España es la tercera patología que causa mayor número de fallecimientos, por detrás de las enfermedades cardiovasculares y las infecciosas. No obstante, gracias a los avances científicos y a la evolución de la tecnología, decrece la tasa de mortalidad y aumenta la supervivencia porque cada vez son más las personas que se someten a diversos tratamientos para combatir el cáncer. 

El desarrollo científico y la especialización de los profesionales de la medicina han conseguido que el diagnóstico ya no sea necesariamente una sentencia de muerte. La detección temprana y los nuevos tratamientos proporcionan un mayor índice de calidad de vida a quienes reciben una terapia multidisciplinaria moderna. 

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Emisión de haces de protones / QUIRÓNSALUD

MAYOR ÍNDICE DE SUPERVIVENCIA

La lucha contra esta enfermedad es posiblemente uno de los mayores retos a los que se viene enfrentando la medicina en los últimos años. Aunque el número de personas con cáncer se ha incrementado debido al crecimiento de la población y su envejecimiento, en términos reales las muertes por cáncer están disminuyendo. 

¿La razón? Que la supervivencia ha aumentado gracias a los avances médicos.

En los últimos años, una nueva terapia se está abriendo paso como uno de los tratamientos con mayor porcentaje de éxito en esta batalla. Es una alternativa a la radioterapia convencional, en combinación con la quimioterapia y la inmunología. Aunque la primera unidad del mundo fue instalada en Estados Unidos en 1950, hasta hace poco más de un año solamente estaba disponible en un limitado número de centros en Europa, incluyendo Suiza, Alemania y Francia. Ningún centro en España público o privado había utilizado esta terapia hasta que Quirónsalud la incorporó hace apenas dos años.

UNA TÉCNICA MÁS PRECISA

En este sistema, los protones se dirigen con precisión milimétrica hacia el tumor y depositan la dosis específica de radiación. Tiene una menor toxicidad, permite tratar exclusivamente la zona tumoral minimizando el daño en el tejido sano circundante y, además, provoca menos efectos secundarios. Por ello, esta terapia está indicada en pacientes pediátricos y en determinados tipos de tumores (oculares, cerebrales, sarcoma, cabeza, cuello…).

La protonterapia se fundamenta en un tipo de radiación diferente a la de la radioterapia convencional. Mientras esta técnica se basa en un haz de alta energía de rayos X (fotones), la protonterapia utiliza un haz de partículas aceleradas (protones) de alta energía, que permite enfocar de forma más exacta la radiación contra el tumor.

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Centro Protonterapia Quirónsalud

EL CENTRO QUIRÓNSALUD

Quirónsalud se convirtió en el primer grupo hospitalario que cuenta en España con un Centro de Protonterapia propio desde finales de 2019, ubicado en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Solo en su primer año de actividad trató a más de un centenar de pacientes, el 60% de ellos pediátricos. A nivel mundial ya hay alrededor de 100 centros en funcionamiento, de los cuales unos 30 en Europa, que han aplicado esta tecnología a más de 250.000 pacientes y hay otros 30 centros de todo el mundo que están en proceso de instalar un equipamiento de similares características.

El centro de protonterapia del grupo hospitalario español supone un avance histórico en la lucha contra el cáncer gracias a su tecnología. Tiene una superficie construida de 2.380 metros cuadrados y se divide en tres áreas: la clínica, dotada de consultas, área de diagnóstico y los despachos médicos; la sala de control y el espacio donde se encuentran la sala de tratamiento, el gantry y la sala del ciclo-sincrotrón; y, por último, los almacenes e instalaciones de mantenimiento. 

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Un paciente de cáncer se trata con protonterapia / QUIRÓNSALUD

PROTEUS ONE

Este tratamiento se realiza mediante un equipo de última generación, el Proteus One. Se basa en un acelerador de la familia de los ciclotrones adoptado por el 70% de los centros que ofrecen esta terapia. En particular, el de Pozuelo de Alarcón es un modelo eficiente en energía al utilizar la criogenia y figura entre los más compactos del mundo. A diferencia de otros sistemas de terapia de protones, reúne en una sola sala multifuncional toda la tecnología necesaria.

Este equipamiento incorpora un sistema de escaneado del tumor para facilitar al médico la aplicación de la dosis más adecuada en cada área a tratar, y cuenta con los sistemas más avanzados para la toma de imágenes para control del posicionamiento del paciente. Gracias al giro del sistema de transporte del haz y del sistema robotizado de posicionamiento del paciente puede orientar el haz de protones desde cualquier ángulo, lo que permite la máxima precisión en el tratamiento de los tumores.

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Juan Castro, Carme Ares, Alejandro Mazal y Raymond Miralbell

EL EQUIPO

El centro cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales con amplia experiencia en protonterapia a nivel internacional. El doctor Raymond Miralbell fue director del Swiss Proton Users Group y Jefe de Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario de Ginebra (Suiza). La doctora Carme Ares reúne 15 años de experiencia en el Paul Scherrer Institute de Suiza. Y, por último, el doctor Alejandro Mazal encadena más de tres décadas trabajando en el Instituto Curie de París (Francia), los últimos 14 años como director técnico de su Centro de Protonterapia y Jefe del Servicio de Física Médica de este organismo.

Además, el resto del equipo, liderado por el doctor Ignacio Azinovic como director médico, se ha formado en centros de referencia en Estados Unidos (Universidad de Pensilvania, Willis Knighton Cancer Center), Suiza (Paul Scherrer Institute) e Italia (Trento).

TERAPIA INDIVIDUALIZADA

Cuando un nuevo caso llega al centro, un comité multidisciplinar realiza una evaluación pormenorizada del historial del paciente. Éste pasa por la consulta médica, donde el oncólogo radioterápico le explica con detalle el proceso, el plan de tratamiento y el protocolo de actuación. A partir de ahí, se lleva a cabo una sesión de planificación y se realiza un TAC de alta definición y doble energía que ofrecerá información específica sobre la composición de los tejidos que se van a someter a la terapia.

Para recibir el tratamiento, se coloca al paciente en una mesa acoplada a un sistema robótico que permite ubicar su posición en cada sesión con precisión milimétrica. A continuación, una estructura semicircular llamada gantry orienta el haz de protones hacia un isocentro, permitiendo tratar el tumor desde cualquier ángulo. Y tras localizar con precisión el volumen a irradiar, el Proteus One suministra una terapia de protones de intensidad modulada mediante la tecnología pencil beam scanning.

Todo el tratamiento se efectúa desde la zona de control, y cada sesión tiene una duración aproximada de unos 25 minutos o más, según la complejidad, aunque la mayor parte de ese tiempo se emplea en la preparación, colocación, inmovilización y posicionamiento del paciente. Finalizado el tratamiento, puede incorporarse, salir de la sala y abandonar el centro por su propio pie.

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