Dos bebés, que se encontraban ingresados en la UCI neonatal del Hospital Vall d'Hebron, han muerto a causa de un brote bacterial. Los niños contrajeron una infección por Klebsiella, un microorganismo relacionado con la asistencia sanitaria que es muy difícil de combatir. Tal como ha adelantado Crónica Global, fuentes del centro médico han denunciado la existencia de esta bacteria y aseguran que podrían haber más casos de mortaldad en el hospital a causa de esta bacteria. Como medida preventiva, el centro está analizando a los 45 niños que hay en la UCI de neonatos, y algunos de ellos ya han sido aislados.

El brote de la bacteria se detectó el pasado fin de semana y cuatro de los seis recién nacidos que estaban en la unidad de cuidados intensivos neonatal contrajeron la infección. Según afirma el medio, el primer bebé falleció el 21 de abril, mientras que el segundo perdió la vida el pasado 24 de abril. La institución sanitaria ha desmentido la causa de la muerte de los dos recién nacidos, y lo ha atribuido a una enterocolitis que tenían al nacer. Se trata de una inflamación del intestino que ha facilitado la entrada de la bacteria a la sangre provocando una sepsis. Desde el hospital han explicado que estaban muy débiles y no pudieron salvarlos.

EL HOSPITAL SE DEFIENDE

Aunque la UCI de neonatos de la Vall d'Hebron no es nueva, presenta unas buenas condiciones sanitarias, por eso sorprende en gran medida el brote de infecciones por Klebsiella, según fuentes hospitalarias citadas por Crónica Global. Esta es una superbacteria que reside en el intestino de las personas que no están enfermas, y no lo notan, pero es muy virulento en los pacientes con un sistema inmunológico debilitado. Su presencia se suele detectar en unidades de cuidados intensivos donde las personas que están ingresadas se encuentran débiles y sin demasiados anticuerpos. 

Por el momento no se sabe cual será el método de prevención que aplicará el hospital barcelonés. Este atiende a 650 bebés cada año en su UCI neonatal y 150 de ellos son recién nacidos, por lo que la Vall d'Hebron deberá actuar urgentemente para que el brote de la bacteria sea un caso aislado. 

QUEJAS DE LOS PADRES

Por su parte, la asociación Defensor del Paciente ha pedido al fiscal superior de Catalunya, Francisco Bañeres, estudiar el caso en el que ven "un delito contra la salud de los ciudadanos", y ha asegurado que conocen que al menos hubo otros dos bebés afectados. La entidad ha vinculado esta situación a una supuesta suciedad en el centro --pese a que el hospital niega---, y ha criticado que "hay una doble situación anómala, ya que no tuvieron la precaución de trasladar de inmediato a bebés cuando tuvieron conocimiento de que uno estaba infectado".

El padre de una de los dos bebés, que nació el 16 de abril y murió el día 24, ha expresado "serias dudas sobre el protocolo seguido por parte del centro hospitalario frente a la infección en la sala" porque su hija estaba en una incubadora al lado de bebés que se infectaron antes.

PARTO CORRECTO

La niña nació de forma prematura mediante cesárea por una preclampsia de la madre, un procedimiento que fue bien: "La niña lloró al nacer y respiraba sin necesidad de soporte, y no presentaba más peligro que el hecho de ser prematura extrema", tras lo que ingresó en la UCI.

El padre asegura que la bebé toleraba la ingesta de leche materna y funcionaba bien su sistema digestivo. "Por sorpresa de los médicos" empezó a ganar peso, pero hubo un contratiempo: se detectó en la sala de incubadoras en la que estaba un brote de Klebsiella, que afectaba a cuatro de los seis bebés que había. En ese primer fin de semana --el del 20 al 21 de abril-- uno de ellos murió, ha afirmado.

DUDAS SOBRE LA LIMPIEZA

El lunes les informaron de que su bebé estaba infectada por esta bacteria y tras dos días de tratamiento falleció. Por ello, el padre ha criticado que no se aislara a los niños, ya que las enfermeras son compartidas, a la vez que ha expresado sus dudas sobre la limpieza "porque al andar por la sala, las suelas de los zapatos se quedaban pegadas".

El hospital ha negado que se conociera esta infección y se mantuvieran juntos, ya que no se había detectado qué bacteria tenía el bebé que nació, y han añadido que realizan pruebas, diagnósticos y revisiones cada tres semanas para evitar infecciones bacteriológicas.