La medicina sexual masculina y en concreto, trastornos como la disfunción eréctil y el déficit de testosterona masculino ligado a la edad, pueden parecer temas de salud superficiales. Nada más lejos de la realidad. La salud sexual es una parte muy importante del bienestar físico y emocional de una persona y constituye, por sí mismo, un marcador de su estado de salud.

La actividad sexual actúa como liberador de una serie de sustancias (hormonas y neurotransmisores) como la oxitocina, la dopamina y la serotonina que no sólo desencadenan el bienestar, la calma, el placer y la autoestima; sino que tienen un papel determinante para mantener nuestro organismo saludable. Cuando espaciamos las relaciones sexuales, cuando nuestra sexualidad no es satisfactoria, -también cuando somos víctimas del estrés-, aumenta la segregación de cortisol y adrenalina, con la consecuente subida de la presión arterial, el aumento de los niveles de azúcar en la sangre y la supresión del sistema inmunológico. Tener relaciones sexuales satisfactorias dos veces por semana hace subir un 30% las inmunoglobulinas que nos defienden de las infecciones de los virus, bacterias y hongos.

La actividad sexual también tiene beneficios a nivel local. La ausencia de sexo conlleva a una debilidad del tejido de los cuerpos cavernosos, una menor oxigenación del endotelio vascular y por tanto, una tendencia a la fibrosis y la disfunción eréctil.

Queda claro pues, que el cuerpo humano se beneficia de la actividad sexual y que las alteraciones de la erección y el déficit de testosterona tienen un gran impacto en la salud general y en la calidad de vida del hombre.

En Clínica Diagonal reconocemos la trascendencia que para la salud tienen las alteraciones de la salud sexual y somos conscientes de la complejidad y la importancia de un correcto diagnóstico, habitualmente multidisciplinario. La sexualidad representa un marcador de salud tan importante como el ejercicio físico y la dieta. Para el 87 % de los hombres y el 83% de las mujeres de todas las edades, el sexo es importante o muy importante. Por lo tanto, la edad y el género no influyen a la hora de determinar la importancia atribuida a la sexualidad.

Los problemas de erección y la disminución de los niveles plasmáticos de testosterona suelen formar parte de un problema sistémico y frecuentemente, constituyen el signo con el que debuta una patología cardiovascular o un síndrome metabólico. Se conoce que las alteraciones de la función eréctil suponen, en sí mismas, un "trastorno centinela" que nos alerta de enfermedades subyacentes aún no diagnosticadas y que el médico debe descartar ante su presencia. Puede tratarse de trastornos tan graves como una diabetes, una hipertensión arterial o una insuficiencia coronaria con infarto de miocardio. Además, no sólo tiene implicaciones físicas importantes, sino también emocionales.

Ante una disfunción eréctil o de un déficit de testosterona no podemos limitar la actuación médica a dar unas píldoras o pautar tratamiento sustitutivo. Las alteraciones de la sexualidad son una oportunidad para la evaluación e intervención en la salud del hombre: la disfunción eréctil puede constituir una puerta para que el hombre realice una consulta a su andrólogo y tome conciencia de la importancia de mantenerse con salud.

 

Dr. Javier Ruiz Romero, especialista en Andrología y Medicina Sexual