Las técnicas de reproducción humana asistida, conocidas popularmente como fecundación in vitro, han permitido a millones de personas en todo el mundo cumplir su deseo de tener hijos aun cuando la biología se resistía a concedérselo.

Pero implican también un complejo y sofisticado procedimiento que debe estar medido al milímetro para garantizar la conservación y viabilidad de las muestras ováricas y espérmicas, así como la seguridad de que dichas muestras corresponden a cada paciente en concreto.

Este segundo aspecto es, sin duda, el que más preocupa. Según datos de la Human Fertilisation & Embryology Authority (organismo encargado de vigilar la reproducción humana asistida en Reino Unido), el 90 % de los pacientes expresa su temor a que el bebé fecundado no proceda realmente del óvulo o el esperma -o ambos- de los progenitores.

EL FACTOR HUMANO

“Los errores de este tipo son extraordinariamente raros en España y en los países de nuestro entorno, pero existir, “existen”, admite la Dra. Moragas, co-directora del Laboratorio de FIV de la Unidad de Reproducción Humana Asistida del Hospital Quirónsalud Barcelona.

Según diversos estudios, el intercambio indebido de muestras biológicas entre pacientes representa un porcentaje mínimo del total de ciclos realizados; pero es fácil suponer que la estadística no consolará a los pacientes que estén en ese porcentaje de error.

“Nuestra obligación como especialistas en fertilidad y embriología es garantizar el cien por cien de seguridad a nuestros pacientes. Una obligación que por supuesto es legal, pero sobre todo ética y de responsabilidad personal”, enfatiza la Dra. Moragas.

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 La trazabilidad se realiza mediante vigilancia humana a doble testigo / QS

Según explica el doctor, “junto a los registros numéricos y alfanuméricos, lo habitual hasta ahora era que la trazabilidad de las muestras se realizara mediante vigilancia humana a doble testigo. Es decir, dos profesionales vigilan que no se produce ningún error en cada uno de los pasos críticos del procedimiento, como por ejemplo durante la transferencia de gametos o embriones entre tubos o placas, o en la transferencia embrionaria”.

Sin embargo, la propia Sociedad Española de Fertilidad (SEF) reconoce en este sentido que “en cualquier actividad donde interviene el ser humano no se puede asegurar categóricamente que sea imposible que ocurra un error”.

IDENTIFICACIÓN DIGITAL

“Por supuesto que el factor humano no es infalible -señala la especialista de Quirónsalud Barcelona-, ni en reproducción asistida ni en ningún otro campo, y por eso es importante reforzarlo con los avances que la tecnología pone a nuestra disposición”, explica la Dra. Maria José Torelló, co-directora del Laboratorio de FIV de la Unidad de Reproducción Humana Asistida del Hospital Quirónsalud Barcelona.

El mencionado hospital ya ha incorporado la identificación digital a toda la cadena de procesos. “Utilizamos el denominado sistema Gidget, que básicamente consiste en generar un código de barras único para cada paciente al inicio del procedimiento que será el que identifique siempre mediante pegatinas a todas y cada una de las muestras, elementos de laboratorio y documentos asociados”.

En cada uno de los pasos, un dispositivo móvil escanea el código de barras para determinar su coincidencia, “y en caso de que haya algún error, lanza de inmediato una alarma que es imposible pasar por alto ya que, si no se corrige, el propio sistema impide seguir adelante”, detalla la Dra. Torelló.

En su opinión, este refuerzo tecnológico de la labor de los profesionales reducirá aún más ese escaso porcentaje de errores que se producen con los procedimientos exclusivamente humanos.