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Muchas mujeres viven sus menstruaciones con dolor y molestias de mayor o menor intensidad, lo que se conoce como dismenorrea. Tanto, que sentirlos en los días previos y durante el periodo parece formar parte del ciclo. Sin embargo, esos síntomas enmascaran con frecuencia la presencia de una enfermedad muy común en las mujeres, la endometriosis, con la que la dismenorrea comparte síntomas y el momento en que se manifiestan. Un camuflaje perfecto que retrasa su diagnóstico entre siete y ocho años de media, ya que quien lo padece lo asocia, resignada, con esa parte fastidiosa de la menstruación.

Se denomina endometrio al tejido que recubre el útero. Por causas que aún no se conocen del todo, en ocasiones ese tejido crece fuera del útero, principalmente en los ovarios, trompas de Falopio y tejido de sostén del útero. También puede crecer en la vagina, el cuello uterino, la vulva, el intestino, la vejiga o el recto. A este crecimiento del endometrio donde no debería se le llama endometriosis y es una enfermedad crónica.

Afortunadamente, se trata de tejido benigno (no es cancerígeno), pero sí puede derivar en problemas de salud importantes, además de mermar la calidad de vida. Su principal efecto adverso es la infertilidad, que de hecho es muchas veces el primer síntoma, ya que no siempre produce dolor. Se calcula que una de cada diez mujeres en edad fértil padece endometriosis, y entre el 30 y el 50 % de ellas tendrá problemas para quedarse embarazada o no lo conseguirá. Aproximadamente un 40 % de las mujeres con problemas de fertilidad padece esta enfermedad.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

La endometriosis no se puede prevenir, pero adoptar hábitos de vida saludables ayudan a reducir el riesgo de padecerla y también a llevarla mejor. Practicar ejercicio y mantener bajos niveles de grasa corporal disminuyen la producción de estrógenos, hormona que se asocia al desarrollo de la endometriosis y que aumenta con el consumo excesivo de alcohol y cafeína.

menstruacion retrograda
A veces, el endometrio crece fuera del útero, principalmente en los ovarios

El tratamiento puede ser farmacológico, quirúrgico o ambos, y dependerá de la gravedad de la enfermedad, sus síntomas y si se desea o no tener hijos. Los medicamentos suelen ser de tipo hormonal y reducen los síntomas, pero no destruyen el tejido y las adherencias que ya se han producido. El tratamiento hormonal suele acompañar a la paciente durante años, ya que su objetivo principal no es solo controlar los síntomas, sino prevenir la progresión de la enfermedad. Si ese tejido anómalo afecta a los ovarios o a la trompa de Falopio, puede provocar infertilidad, por lo que si la mujer desea quedarse embarazada, será necesario valorar con ella las opciones de cirugía o de tratamientos de reproducción.

La cirugía de la endometriosis, especialmente la denominada profunda, “es uno de los mayores retos quirúrgicos de la ginecología, ya que a menudo están afectados órganos del sistema digestivo, urinario o incluso nervioso, y cuando afecta a los ovarios puede disminuir su función reproductiva”, explica el doctor Pere Barri Soldevila, responsable de la Unidad de Endometriosis de Dexeus Mujer, que es el departamento de obstetricia, ginecología y reproducción del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona.

VAPORIZAR TEJIDO CON GAS

La cirugía convencional presenta el riesgo de que en el proceso de extirpación del tejido se vean afectados los órganos reproductores, lo que tendría consecuencia fatales para la fertilidad. Una nueva técnica, recientemente realizada por primera vez en España por el mencionado hospital del Grupo Quirónsalud, parece minimizar ese riesgo.

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Las menstruaciones se viven con dolor y molestias de mayor o menor intensidad

“Esta tecnología permite ser mucho más respetuoso con el ovario sano, que es clave en estos casos, ya que la mayoría de las afectadas son mujeres de entre 30 y 40 años, muchas de ellas con planes de maternidad”, explica el doctor Pere Barri. Denominada PlasmaJet, consiste en la aplicación de un tipo de gas inerte comprimido con el que se puede cortar, disecar, vaporizar y coagular las áreas afectadas. Su precisión permite eliminar los tejidos patológicos reduciendo al mínimo el daño sobre los sanos y preservando la función de los órganos tratados.

Según el especialista de Dexeus, esta técnica reduce además la reaparición de endometriosis (recidiva), lo que sucede en el 30 % de las cirugías convencionales: “En centros de referencia como el nuestro, ese porcentaje desciende a valores inferiores al 5% gracias al uso de las nuevas tecnologías y a la dedicación específica a esta patología, que garantizan un mejor diagnóstico, un tratamiento personalizado y un mejor control de dolor y preservación de la fertilidad”.

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