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Las enfermedades cardiovasculares suponen la primera causa de muerte en España. Suponen un 28,8% de los fallecimientos, por delante del cáncer (26,7%) según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC). Además, el riesgo de insuficiencia cardíaca está aumentado en adultos de menos de 65 años, dejando de ser una enfermedad relacionada con la vejez.

Los recientes resultados de un estudio multicéntrico internacional --coordinado por el Dr. Antonio Berruezo, especialista en arritmias del Instituto del Corazón del Centro Médico Teknon del grupo Quirónsalud-- han evidenciado que la realización de una ablación a los pacientes que sufren extrasístoles ventriculares se asocia a un menor riesgo de mortalidad cardíaca, necesidad de trasplante u hospitalización por insuficiencia cardíaca en el futuro.

REDUCCIÓN DE LA MORTALIDAD

En el estudio que acaba de publicarse en la revista Europace de la Asociación Europea de Ritmo Cardíaco (European Heart Rhythm Association, EHRA), el Dr. Berruezo explica que "por primera vez hemos conseguido establecer una relación directa entre eliminar las extrasístoles ventriculares y la reducción de la mortalidad en cualquier tipo de insuficiencia cardíaca". Y señala que hasta hace poco se desconocía el papel de estas extrasístoles ventriculares en el deterioro de la fracción de eyección del corazón.

"Las extrasístoles son relativamente frecuentes y no estaba claro que podían causar este deterioro de la insuficiencia cardíaca y muchas veces no se trataban, pensando que eran simplemente ruido de fondo” manifiesta el Dr. Berruezo.

EFECTOS A LARGO PLAZO

El nuevo estudio llevado a cabo por el Dr. Berruezo y su equipo ha servido para analizar los resultados de la ablación en 101 pacientes con insuficiencia cardíaca a largo plazo --2 años--, buscando también las variables que pudieran servir para la predicción de futuros problemas en términos de mortalidad, necesidad de trasplante o ingresos por insuficiencia cardíaca.

Durante la investigación se ha podido observar que la mejoría en estos pacientes se produce en los seis primeros meses después de la intervención, confirma el Dr. Berruezo. Y demuestra que esta técnica obtiene mejores resultados en comparación con otras terapias para la insuficiencia cardíaca.