El corazón es el motor de nuestro organismo, y para que no pare de latir es necesario que las arterias coronarias no tengan ningún tipo de impedimento que pueda entorpecer el abastecimiento continuo de sangre. Su importancia es tal que las enfermedades de estos vasos sanguíneos son la causa más frecuente de muerte en los países desarrollados, y el infarto agudo de miocardio es la manifestación de esta enfermedad que más mortalidad conlleva.

En España se registran cada año unos 100.000 nuevos casos, y aproximadamente un tercio de los afectados fallece antes de llegar al hospital. Pese a que la letalidad es todavía elevada, las cifras han mejorado en los últimos años gracias a un mayor diagnóstico precoz y un mejor conocimiento de los síntomas por parte de la población, según asegura el Dr. Juli Carballo, jefe de Cardiología del Centro Médico Teknon de Barcelona, perteneciente al grupo Quirónsalud.

LAS PRIMERAS SEÑALES

La principal señal de alarma que nos avisa de la aparición de un infarto, o al menos la más reconocida por todos, es el dolor u opresión en el centro del pecho, que puede ir irradiado a brazos, espalda, cuello o mandíbula. A ello hay que sumar, aunque no siempre, sensación de malestar general, angustia, sudoración, náuseas, ahogo… En definitiva, la sensación de que está aconteciendo algo importante en nuestro organismo, según el Dr. Carballo.

Lo que mucha gente piensa, de forma errónea, es que estos síntomas suelen aparecer siempre después de algún esfuerzo físico, algo que sin embargo desmiente este especialista. “Aunque una actividad física intensa puede desencadenar angina de pecho o incluso infarto de miocardio en pacientes con enfermedad coronaria grave, puede acontecer repentinamente, e incluso en reposo”, señala.

Las probabilidades de sufrirlo son mayores a medida que cumplimos años, de manera que en pacientes jóvenes es muy inusual a no ser que se encuentren afectos de determinadas enfermedades, algunas de ellas genéticas, que aceleran mucho el proceso de la arterioesclerosis o constituyen grandes factores de riesgo por si mismas: dislipemias familiares, la diabetes mellitus Tipo I insulino-dependiente. Asimismo, el hábito tabáquico desde edades tempranas, el consumo de determinadas drogas o el uso de anticonceptivos orales en la mujer también puede favorecer esta patología, y son especialmente peligrosos cuando están asociados al tabaco.

¿HAY SÍNTOMAS ESPECÍFICOS POR SEXO O EDAD?

Por un lado, apunta el cardiólogo de Teknon, se ha visto que las mujeres pueden presentar una sintomatología que, dentro de lo común o usual, puede ser algo más inespecífica y dificultar por ello el diagnóstico, o incluso que la propia paciente decida consultar al hospital: dolores torácicos menos específicos, dolores epigástricos, en espalda, ahogo, cansancio- astenia los días previos, etc.

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La enfermedad coronaria varía entre hombre y mujer / QS

De hecho, la aparición de la enfermedad coronaria en la mujer acontece unos 10 años más tarde que en el hombre y ésta, junto con las razones expuestas de mayor dificultad o retraso en el diagnóstico, “confieren una mayor mortalidad en la mujer respecto al hombre por infarto agudo de miocardio”, según Carballo.

Asimismo, la menor prevalencia en población joven hace “que el infarto en este tipo de paciente, por inesperado, puede retrasar o dificultar el diagnóstico”.

OTRO TIPO DE CASOS

Otros casos en los que pueden generarse dudas son en los pacientes diabéticos, aún más si la edad es avanzada, ya que pueden explicar una sintomatología más atípica y menos florida como, por ejemplo, simplemente, malestar general, sudoración, cansancio extremo o ahogo. “La neuropatía que a veces acompaña a los pacientes diabéticos puede hacer que no perciban un dolor torácico típico propiamente dicho, lo que dificulta el diagnóstico precoz”, explica.

De cualquier manera, ante la aparición de un dolor torácico no explicado, que puede irradiarse a los miembros superiores y se acompañe de malestar general o los otros síntomas anteriormente descritos, lo más recomendable es  realizar una consulta médica inmediata, ser trasladado con diligencia al hospital y realizar lo antes posible un electrocardiograma, ya que esta prueba “diagnostica prácticamente la totalidad de los casos de infarto agudo de miocardio”.

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A veces aparece un dolor torácico no explicado / QS

El tratamiento pasa por realizar un cateterismo cardíaco en el que se precisará cual es la arteria coronaria ocluida y se procederá a su apertura mecánica mediante el inflado de un balón e implantación en la mayoría de las ocasiones de una prótesis intracoronaria denominada stent. De hecho, recuerda Carballo, desde que se ha puesto en marcha este tipo de tratamiento se ha reducido la mortalidad por infarto agudo de miocardio en cerca de la mitad en los primeros treinta días.