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La robótica está alcanzando cualquier ámbito de nuestras vidas a velocidad punta. Ya no son tan sólo los artilugios presentados en el último Mobile barcelonés, en su mayor parte relacionados con temas de domótica (la casa conectada) o de movilidad (el coche autónomo), por poner dos ejemplos particulares. Porque los robots han llegado para quedarse incluso en lugares tan trascendentales para la vida humana como pueden ser los quirófanos.

Este es el caso que toca a la noticia: una paciente de Parkinson ha sido operada con un robot, por primera vez en España. Y el mérito hay que atribuírselo a los neurocirujanos del Centro Médico Teknon de Barcelona. Ha sido este martes, y su tarea principal ha sido implantar a la paciente unos electrodos que le permitirán controlar sus movimientos y reducir su medicación.

La paciente es una mujer, natural de Barcelona y de 67 años. Tras ser sometida a la intervención quirúrgica, se ha recuperado favorablemente de la operación, coordinada por el neurocirujano Bartolomé Oliver. Según éste, durante un mes los médicos le tendrán que ir adaptando la intensidad de las descargas de los electrodos, que van conectados a una batería instalada bajo la clavícula, informa Efe.

El Parkinson es una enfermedad que provoca la pérdida del automatismo de los movimientos, algo que, por un lado, ralentiza y hasta puede desembocar en parálisis eventuales, pero también impide controlarlos y crea temblores. “La utilización del robot duplica la precisión de la cirugía, y no es necesario despertar al paciente, que puede mantenerse bajo anestesia general durante toda la operación”, ha destacado el Dr. Oliver.

El robot en sí es un brazo mecánico dirigido por computador y que sólo fabrican dos marcas en el mundo. Tiene un coste aproximado de 500.000 euros y actualmente sólo está en uso en el Teknon y en el Hospital Sant Joan de Déu, también en Barcelona, donde es utilizado en intervenciones cerebrales relacionadas con la epilepsia o el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), entre otras dolencias.

Este tipo de intervenciones en el cerebro ya se hacen en otros hospitales, pero de forma manual, sin robots, lo que obliga a que durante su ejecución se tenga que despertar al paciente para comprobar la correcta implantación manual de los electrodos. Tras someter el cerebro de la paciente a una TAC, el robot localiza las coordenadas exactas donde colocar los electrodos, uno a cada lado del cerebro, con un margen de error inferior a 0,3 milímetros, una notable mejora respecto al milímetro de error que se produce en una operación manual.

"La precisión reduce el trauma creado con la intervención porque nos permite acertar a la primera, mientras que cuando lo hacemos de forma manual a veces hay que recolocar los electrodos", ha explicado, por su parte, la neuróloga Anna Pujol, del equipo de Oliver. "Esta tecnología impulsa la innovación técnica y ofrece a la neurocirugía una herramienta más. De cara al futuro, toda la cirugía de cráneo se hará con este robot".

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