En España no es obligatorio vacunarse como sucede en la mayoría de países del mundo. Y aunque no son muchos, hay padres que deciden no inmunizar a sus hijos por razones ideológicas. En Catalunya, la tasa de vacunación supera el 95%, pero este martes, durante la comisión de derechos Sociales, Cultura y Deportes, se ha aprobado estudiar la obligatoriedad de estar al día de las vacunas para acceder a una guardería pública. La propuesta de ERC ha contado con el apoyo de todos los partidos políticos a excepción de Barcelona en Comú, la CUP y el PSC que se han abstenido. Al otro lado del debate, expertos y familias que son las que tienen la última palabra. Y entre la comunidad médica, el recelo sobrevuela la propuesta por la forma, no por el fondo.

El presidente de la Societat Catalana de Pediatria, Valentí Pineda, aplaude que se haya reabierto el eterno debate pero entiende que al mismo tiempo es un tema muy delicado ya que se trata de limitar una libertad individual. “Los pediatras somos muy pro vacunas y estamos muy contentos de que se hable, pero consultando a comités de ética o a colegios de médicos se ve mejor no coartar una libertad individual”, sostiene Pineda. “Da miedo obligar”, reflexiona. Para este experto, la obligatoriedad solo se tendría que imponer en casos en los que el ratio de cobertura fueran bajos o ante brotes concretos, pero ninguno de los dos casos se viven en estos momentos en Barcelona.

En la misma línea opina el doctor Antoni Trilla, jefe de epidemología del Hospital Clínic. El experto también aplaude la propuesta de la comisión por el hecho de poner el foco sobre el debate médico, pero duda de la obligatoriedad de la misma. “Actualmente los padres vacunan con toda naturalidad, es la norma habitual y está aceptado vacunarse, aunque sí es cierto que hay algunos grupos que por razones filosóficas o sociales y sin justificación médica deciden no vacunar a sus hijos y se aprovechan de que los demás los hagamos”, sostiene. Pero a pesar de ello,  “limitar a las personas a hacer una cosa solo tienen que estar muy justificado", sostiene el experto.  

DECISIÓN PRIVADA CON BENEFICIO COLECTIVO

“En España no hay ninguna obligación de vacuna obligatoria y este es un buena camino: no hay que insistir en la obligatoriedad pero sí en poner determinadas condiciones”, reflexiona el también miembro del Col·legi de Metges de Barcelona. Para ejemplificarlo, el doctor señala las medidas disuasorias que se han aprobado en otros países como en Australia, donde el gobierno concede subvenciones públicas para acceder a las escuelas a cambio de estar al día de las vacunas. Nadie se queda sin poder optar a una plaza, pero la ayuda económica condiciona a algunas familias y eso repercute en el bien colectivo.

Y ante los que creen que es mejor no vacunar a los más pequeños, Trilla recuerda que no todos los niños se pueden vacunar por contradicciones médicas ya sea porque sufren algún tipo de alergia o bien, porque están recibiendo algún tratamiento, por ejemplo contra el cáncer, ante el cual se le recomienda evitar la inyección. Y es a ellos a los que también se les está protegiendo si el resto de niños están vacunados.

En definitiva, y como sugieren los dos expertos, la clave no está en obligar sino en informar y convencer a los padres de la importancia de seguir el calendario de vacunas.