El juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ha retirado la orden de detención internacional contra el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y los cuatro exconsellers que se encuentran con él en Bélgica, donde se trasladaron con la intención de pedir asilo político. 

Sin embargo, el Supremo mantiene la orden de detención en España, es decir el día que Puigdemont o alguno de los altos cargos que lo acompañan en Bruselas --Toni Comín, Meritxell Serret, Clara Ponsatí y Lluís Puig-- pisen territorio español, serán detenidos.

La retirada de la euroorden contra los políticos independentistas se ha producido antes de que la justicia belga resuelva, el próximo día 14, si el expresident y los exconsellers son entregados a España y por qué delitos, o si considera que no hay motivos para que sean perseguidos penalmente. Puigdemont ya compareció ante la justicia belga hace unas semanas y quedó en libertad, junto a los exconsellers.

DELITO DE REBELIÓN

De esta manera, el juez Llarena quiere evitar que Puigdemont no sea juzgado por rebelión, el delito más grave que se le imputa. La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela le imputó cinco delitos: rebelión, sedición, malversación, prevaricación y desobediencia.

Según ha avanzado a Europa Press la defensa de Puigdemont, el expresidente de la Generalitat descarta regresar a España a pesar de que el Tribunal Supremo haya retirado la orden europea de detención y entrega dictada contra él y los cuatro exconsellers al entender que sería detenido.