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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, prepara la gran revolución. En la presentación de la primera Declaración de Emergencia Climática de Barcelona, Colau ha desvelado que multiplicará las superillas en la ciudad y apostará por cambiar los hábitos alimentarios en las escuelas. Y su receta pasa por reducir el consumo de carne.

Así lo han confirmado la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras, Janet Sanz, y la concejal de Salud, Envejecimiento y Curas, Gemma Tarafa respectivamente. Sanz ha remarcado la importancia de estas estructuras para pacificar las calles de la capital catalana, añadiendo que se incrementará el verde urbano con la transformación de 15 kilómetros de calles en ejes verdes. Tarafa, por su parte, ha señalado la voluntad de cambiar el "modelo alimentario" mediante "dietas más saludables y más bajas en carbono en 2021", una medida que se aplicará especialmente en escuelas.

Tras declarar este miércoles por primera vez la emergencia climática, el consistorio ha anunciado que su objetivo con todas estas medidas es reducir el 50% de las emisiones de los gases con efecto invernadero en 2030, respecto a los valores de 1992. El gobierno de coalición de Barcelona (comunes y PSC) ha prometido que invertirá 563 millones de euros hasta 2025 para conseguir reducir en dos millones de toneladas las emisiones de CO2 en 10 años.

PRIORIDADES

Entre las medidas planificadas de manera preferente para lograr esta finalidad, se contempla la reducción del tráfico gracias a la implementación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), un nuevo modelo de eficiencia energética residencial y de edificios, la generación y fomento de las energías renovables, y la reducción de las emisiones procedentes del puerto y aeropuerto.

En la misma línea, se prevé aumentar la recogida selectiva de residuos a través de la implementación de sistemas individualizados de recogida a nivel doméstico y comercial.

AFECTACIÓN

Desde el consistorio se hace especial incidencia en que la emergencia climática se concreta con "3.700 muertes en Barcelona atribuidas al calor extremo entre 1992 y 2015, la disminución de la lluvia acumulada en la capital catalana entre un 14% y un 26% hasta final de siglo, la pérdida de entre un 30% y un 46% de superficie útil de arena en la mayoría de playas de la ciudad, un aumento del riesgo de incendio en Collserola y la pérdida de biodiversidad, y una afectación importante en estructuras críticas".

Proyección de video sobre la fachada del Ayuntamiento tras declarar la emergencia climática / EFE
Proyección de video sobre la fachada del Ayuntamiento tras declarar la emergencia climática / EFE

COMPROMISOS

Para desplegar esta planificación, el Ayuntamiento ha previsto cambios en el modelo urbano, así como en materia de movilidad e infraestructuras, energía, consumo y residuos, económica, en el modelo de alimentación y el cultural y educativo.

Entre las medidas previstas más destacadas, se encuentran el incremento de 40 hectáreas de verde urbano público junto a la transformación de 15 kilómetros de calles en ejes verdes, realizar una mejora del transporte público a nivel metropolitano, incrementar las ayudas públicas con enfoque energético y ambiental en rehabilitaciones para 10.000 viviendas al año, estudiar la capacidad de carga turística de Barcelona en términos de sostenibilidad climáticos y sociales y eliminar los plásticos de un solo uso.

Adicionalmente se busca "promover dietas más saludables y bajas en carbono en las escuelas y comedores municipales, aumentar la investigación en clima" y estudiar la implantación de "zonas de ultrabajas emisiones".

'ADA THUNBERG'

Parafraseando a Greta Thunberg. Así ha comenzado su discurso Colau en el Saló de Cent, donde ha presentado la declaración de emergencia climática este miércoles con algunas citas de la jovencísima activista sueca.

La alcaldesa ha criticado a los "jefes de estado" y "grandes multinacionales que practican el negacionismo climático", lo que ha definido como un "grandísimo error". En la misma línea, la primera edil ha sacado pecho de disponer de la "Zona de Bajas Emisiones más grande del sur de Europa", criticando al mismo tiempo un "sistema económico injusto en el ámbito social y climático", indicando que éste es responsable de generar "catástrofes".

Por su parte, la tenienta de alcalde de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras, Janet Sanz, ha recordado algunas de las medidas previstas en el plan de emergencia climática barcelonés, en la que ha destacado la importancia de las medidas en materia urbana y de movilidad, como la potenciación de las superilles y ejes verdes, la electrificación de la circulación, defendiendo también la reciente propuesta de los comunes basada en sustituir los vuelos por trayectos ferroviarios siempre que haya una alternativa máxima de siete horas.

OCUPACIÓN VERDE

El primer teniente de alcalde barcelonés, Jaume Collboni, ha defendido al futura creación de "ocupación verde", aplicando así los criterios ecológicos en el mundo de la empresa. El socialista también ha destacado la incorporación de criterios climáticos en las "actividades de la ciudad" y ha mostrado su confrontación a la "explotación de recursos naturales" como modelo económico.

El concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, se ha mostrado partidario de cambiar el modelo energético generalizando el "autoconsumo",  facilitar la rehabilitación energética y reducir el consumo de agua de los barceloneses.

La concejal de Salud, Envejecimiento y Curas, Gemma Tarafa, ha sido la última miembro del gobierno municipal en intervenir, señalando la voluntad de cambiar el "modelo alimentario", así como la conformación de 100 equipamientos climáticos en la capital catalana ante casos de emergencia por clima extremo.

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