La presión vecinal ha impedido la apertura de un club cannábico en Barcelona. Ha ocurrido en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi. Desde principios de junio, cinco comunidades de vecinos de la calle de Manuel de Falla estaban en pie de guerra para impedir la puesta en marcha del establecimiento, en el número 5 de la citada calle. Y parece que lo han conseguido. La empresa Rucal West ha desistido de abrir el que dicen iba a ser el primer centro cannábico terapéutico de la ciudad.

Fuentes del Ayuntamiento aseguran que ha sido el propietario el que ha decidido no alquilar el local a Rucal West ante la movilización vecinal contra el club cannábico. Desde hace semanas en distintas fincas de la calle -incluida una guardería- cuelgan decenas de carteles en los que se puede leer No al local cannàbic al barri. Algunas de ellas, incluso, son de lonas de vinilo. Los residentes también aseguran haber entregado más de 300 firmas contra el proyecto al Ayuntamiento y han abierto una petición en la plataforma Change.org contra el club, aunque aquí, al cierre de esta edición, solo habían firmado 62 personas.

RUIDOS Y OLORES

En el texto, que va dirigido al regidor de Sarrià-Sant Gervasi Albert Batlle, colgado en Change.org, los vecinos dicen que esta zona de Barcelona está llena de centros educativos y de residencias de estudiantes y que es un entorno "eminentemente residencial". Según los impulsores de la iniciativa, la intención de abrir el club cannábico ha generado "inquietud" por los "excesos" que protagonizan algunos consumidores de esta sustancia y por la presencia de ruidos y olores. "No deseamos este tipo de locales en nuestro entorno", añaden. Una vecina ha explicado que no le apetece que su hija llegue por la noche y se encuentre a alguien drogado en la calle.

Carteles contra el club cannábico en fincas de Manuel de Falla / JS
Carteles contra el club cannábico en fincas de Manuel de Falla / JS

La normativa en Barcelona no establece diferencias entre un club social cannábico o un centro terapéutico para usos medicinales. En ambos casos, el titular del negocio tiene que cumplir una serie requisitos antes de abrir, como no estar a 100 metros de otro club o de un equipamiento ciudadano -en distritos como los de Ciutat Vella y Gràcia, las obligaciones son más estrictas-, tener una doble puerta e instalar una chimenea para la salida de humos. En el caso de la finca de Manuel de Falla, Rucal West instaló la chimenea, pero no se hizo tal como indicaba el proyecto. Algunos vecinos aprovecharon ese error para cambiar la cerradura del patio de luces y que no se pudiera volver a entrar. 

CAMBIO DE EMPLAZAMIENTO

Los residentes aseguran que el permiso era para un centro médico de terapias medicinales con un espacio para fumadores, aunque desde Rucal West se niega. Metrópoli Abierta ha intentado sin éxito obtener el punto de vista de la empresa. En declaraciones a Betevé, el director general de Rucal West, Joan del Haro, dijo que en el establecimiento de la calle Manuel de Falla no se fumaría. "Se podría vaporizar o se podría tomar el cannabis por vía oral". La empresa no recomienda fumar a sus clientes. En cualquier caso, tras el conflicto con los vecinos, Rucal West ha decidido no abrir el centro en Sarrià-Sant Gervasi y buscará un nuevo emplazamiento. "Los pacientes son gente vulnerable y necesitan tranquilidad".