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En sus pocas horas de vida, el pulpo del parque de la Pegaso se ha convertido en todo un símbolo. Tras las críticas de los más pequeños, el Ayuntamiento de Barcelona, a través del teniente de alcalde Jaume Collboni (PSC) ha anunciado este lunes que solucionará los aspectos que fallan: las altas temperaturas del tobogán (fabricado con hierro candente) y la poca efectividad de la superficie, que no resbala como debería.

En primer lugar, han prometido que plantarán árboles que generarán sombra. No obstante, como no podrá realizarse hasta otoño (porque ahora no es la época adecuada), han decidido poner un parche provisional: una visera protegerá las rampas del sol. Respecto a los toboganes –que no resbalan– han asegurado que con el tiempo la situación mejorará. Según el consistorio, el tratamiento superficial del material lo dificulta cuando es nuevo.

UN ESPACIO INNOVADOR

Collboni ha insistido en que se trata de un programa para crear espacios de ocio infantil innovadores, y precisamente estas innovaciones pueden implicar problemas de uso que requieran ajustes que "se pueden solucionar". No obstante, otros parques infantiles de esta misma índole, como los “quesitos” de la plaza del Sol, siguen acumulando críticas y, en este caso en concreto, convirtiéndose en el espacio ideal para el botellón.

Esta área de juegos infantiles se enmarca en el Plan del Juego en el Espacio Público, que quiere hacer de Barcelona "una ciudad plenamente jugable”. Es el primero de los cuatro espacios de juego singulares que abrirán en la ciudad este año: el resto se ubicarán en Jardins de la Indústria, el Parc Central de Nou Barris y la avenida Meridiana.

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