El Ayuntamiento de Barcelona comprará nuevas pistolas para agentes de la Guardia Urbana. El ejecutivo licita un concurso por valor de 174.240 euros, IVA incluido, para la adquisición de armas [ver aquí]. La oferta pública es hasta el 31 de diciembre de 2021. Según uno de los representantes de UGT en la Guardia Urbana, José Casas, las armas podrían ser para los policías que se incorporarán cuando acaben el curso en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC), en Mollet del Vallès. 

Según la información que figura en la licitación, las pistolas son para dotar a los agentes de un arma reglamentaria corta "para el ejercicio de sus funciones con el fin de garantizar su seguridad". La mayor parte de la Guardia Urbana lleva ahora una Walther P99. “Es la más habitual también en los Mossos y otras policías”, añade el representante de UGT.

Las armas son semiautomáticas y utilizan balas del calibre 9 milímetros Parabellum con un cargador con capacidad para 15 municiones. El pliego técnico exige que cada pistola lleve "grabada la marca, el modelo y el número de arma" y esté personalizada para la Guardia Urbana. "Se tiene que entregar con un estuche que incluirá los instrumentos de limpieza, un catálogo en catalán y castellano que explique el funcionamiento y el mantenimiento de la pistola y dos cargadores", apunta el documento.

PRUEBAS PARA COMPROBAR LAS ARMAS

La licitación obliga a que las armas que se ofrezcan al Ayuntamiento pasen distintas pruebas. Entre ellas figuran una prueba de precisión (con 10 disparos a 10 metros de distancia), una de ergonomía (para valorar la adaptación del usuario a la pistola), una de fiabilidad (que consistirá en el disparo de 1.000 cartuchos), una de seguridad y resistencia (para valorar el arma en caso de caída accidental) y una de funcionalidad (para hacer una valoración global del arma sobre todos aquellos aspectos que debe conocer y manipular un usuario base).

Pistola Walther P99 / WIKIPEDIA
Pistola Walther P99 / WIKIPEDIA 

Al cierre de este artículo, la oficina de prensa municipal no había contestado a los requerimientos informativos de Metrópoli Abierta sobre esta licitación. Entre las preguntas formuladas figuraban saber cuántas armas se compraban y con qué objetivo. Horas después de la publicación de la información, el Ayuntamiento ha dicho que no podía dar detalles por razones de seguridad y que la licitación se publica en la página de contratación pública.

PRÁCTICAS DE TIRO Y MANTENIMIENTO

Según Casas, las pistolas son de propiedad municipal. "Cuando un agente se incorpora al cuerpo se le da una pistola. Normalmente, este material dura hasta la jubilación del agente". No es habitual que hagan cambios de armas salvo que presenten defectos o se estropeen.

Dos o tres veces al año, los guardias urbanos hacen prácticas de tiro. Es entonces cuando se hace el mantenimiento de las pistolas, junto a monitores especializados. “Se desmontan y se limpian”, explica el portavoz sindical y agente de policía. Salvo unidades concretas, como pueden ser los guardaespaldas de la alcaldesa, las armas se dejan en comisaría “dentro de armeros”. Tampoco pueden salir de Barcelona —salvo excepciones—, donde acaba la competencia de la Guardia Urbana. 

El secretario de Organización del sindicato CSIF y guardia urbano, Eugenio Zambrano, opina que la Walther P99 es una buena arma, de la que destaca que no se encasquilla. Por suerte, explica, el cuerpo policial casi nunca tiene que hacer uso de la pistola. La última ocasión fue el pasado 21 de noviembre, cuando un agente disparó contra una persona sintecho que, presuntamente, amenazó a policías con un cuchillo. La víctima resultó herida de gravedad.

DOS PERROS MUERTOS

Con anterioridad, el 18 de diciembre de 2018 y el 4 de julio de 2019, los agentes había abatido a dos perros. En el primer caso, el de la perra Sota, el policía fue mordido, indicaron fuentes de la Urbana, y en el segundo, que tuvo lugar en los jardines de Mossen Cinto Verdaguer, el agente también actuó "en defensa propia". La muerte de la perra Sota dio lugar a numerosas protestas por parte de entidades animalistas que cuestionaron y criticaron la actuación policial.  

Al margen de las armas reglamentarias, un policía puede adquirir otras armas con las licencias oportunas, por ejemplo, para su seguridad personal. La adquisición de estas armas debe seguir una exhaustiva tramitación. El agente, además, debe comunicar la compra a la Guardia Urbana —que ahora tiene cerca de 3.000 empleados— y a la Guardia Civil, que es el cuerpo encargado de dar las pertinentes autorizaciones.

Además de pistolas, algunos agentes de la Guardia Urbana llevan "la defensa extensible", aunque no es un arma que tenga toda la plantilla por ahora. Entre otras unidades la llevan la UREP (Unidad de Refuerzo de Emergencias y Proximidad), investigación y el servicio de escoltas. En la UREP, que es la antigua Unidad de Soporte Policial (antidisturbios), también disponen de un espray de defensa, explica Zambrano. A Casas, de UGT, no le consta que haya agentes sin la defensa extensible y sostiene que tods disponen de una. 

LA GUARDIA URBANA, SIN TASER

Desde UGT, Casas sigue reclamando la necesidad de dotar a la Guardia Urbana de las Taser, pistolas que emiten una descarga eléctrica de unos 50.000 voltios, aunque por ahora el Ayuntamiento se ha negado en redondo a comprarlas. No son armas letales pero pueden matar. La persona que recibe el impacto se queda inmovilizada. Lo mismo defiende Zambrano. "Es un arma que necesitamos. Barcelona en Comú no la quiere y Albert Batlle [teniente de alcaldía de seguridad] no se impone. Vamos a insistir en la reivindicación".

Agentes de la Guardia Urbana con sus pistolas, durante unas prácticas de tiro / CSIF
Agentes de la Guardia Urbana con sus pistolas, durante unas prácticas de tiro / CSIF

Los sindicatos de la policía local barcelonesa opinan que con la Taser no tendrían necesidad de hacer uso de la arma reglamentaria. Los detractores, en cambio, critican el fuerte dolor que produce sin apenas dejar rastro y las nefastas consecuencias que pueden tener, por ejemplo, en personas que usan marcapasos. El síndic de greuges, Rafael Ribó, siempre ha cuestionado su uso y ha pedido que no se utilice contra personas vulnerables, como mujeres embarazadas, enfermos mentales o personas que tengan alteradas sus capacidades por la bebida o las drogas.

Otra reclamación que hace UGT y el resto de sindicatos policiales son las cámaras unipersonales. En febrero de 2019, el Ayuntamiento anunció la introducción de cámaras unipersonales entre la Guardia Urbana. De hecho, lo que se puso en marcha fue una prueba piloto con 12 aparatos. Según Casas, los policías siguen sin las cámaras. Tampoco cree que se usen las que se compraron. Los sindicatos piden las cámaras para grabar las intervenciones que puedan ser conflictivas y reducir las denuncias y las acusaciones falsas contra los policías.

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