La Audiencia Provincial de Barcelona juzga desde este lunes a seis ladrones georgianos que robaban en domicilios de Barcelona y municipios de la provincia. Los presuntos criminales están acusados de un delito continuado de robo con fuerza en diferentes hogares y de pertenecer a una organización criminal cuya forma de vida era el robo violento. La Fiscalía pide entre nueve y 12 años de prisión para los investigados que también robaron en Sabadell, Terrassa, Vic y en Madrid. 

Según informa eltaquigrafo.com este miércoles, los presuntos ladrones utilizaban el método conocido como el "marcador" que se suele asociar a los criminales de nacionalidad georgiana. Esta técnica consiste en colocar una o varias tiras pequeñas de plástico transparente en el marco de la puerta para comprobar si los habitantes estaban en el domicilio. Una tira en el suelo significa que la puerta se ha abierto y que hay inquilinos dentro. Si pasados unos días el plástico seguía en la puerta, probablemente los habitantes habían marchado fuera unos días y los ladrones tenían luz verde para saquear el hogar.

ESTUDIO DE LA ZONA

Los investigadores del caso, del cuerpo de los Mossos d'Esquadra, descubrieron que los acusados estudiaban la zona urbana donde pretendían robar, entrando en los portales de las fincas para observar qué tipo de cerradura había en las puertas. Cuando identificaban las cerraduras de interés, a las que llamaban "chicas", los asaltantes marcaban las puertas con los marcadores de plástico. Los ladrones actuaron entre los últimos meses de 2016 y los primeros de 2017, cuando los agentes de la policía catalana los detuvieron. 

Los supuestos ladrones eran conocidos como Ladrones en Ley y se organizaban a través de diferentes "baterías" de criminales que se relacionaban entre ellos y se estructuraban en una organización muy compleja "basada en relaciones de amistad y familia", un hecho que complicó la investigación de los mossos.

ESCUCHAS TELEFÓNICAS

Los investigadores decidieron pedir una orden al juez para intervenir los teléfonos de los acusados para hacer frente a las fuertes medidas de contravigilancia que usaba a banda. A principios de 2017, y tras varios meses de escuchas, los pinchazos telefónicos permitieron situar a los criminales en las localidades donde efectuaron sus principales golpes, tanto en Cataluña como en Madrid. Además, con la colaboración de la Policía Nacional, se pudo identificar y detener a un nuevo miembro, a quien se le atribuyó un robo en Barcelona ingresó en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid hasta que fue expulsado a Georgia. 

Gracias a las intervenciones telefónicas, los agentes pudieron demostrar la capacidad de transformación de la organización, con nuevas incorporaciones y bajas constantes. Esta movilidad dificultó la investigación, pero también sirvió para demostrar la capacidad de los investigados para reclutar a otros futuros ladrones. De una "batería" integrada inicialmente por seis personas, se logró establecer la identidad de 20 personas más. ​

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