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La seguridad, o la inseguridad de sus calles, es el gran debate de Barcelona. Las cifras no engañan. Según datos oficiales del Ministerior del Interior, cada día se cometen 500 delitos en la ciudad y Ada Colau, alcaldesa y máxima responsable de la Guardia Urbana, ya no disimula su preocupación.

En el primer mandato de Colau falló todo porque la primera edil fue muy tolerante con la delincuencia, de la misma manera que fue muy permisiva con el top manta. La gestión política falló. No funcionaron las medidas policiales, con pocos efectivos de los Mossos y la Guardia Urbana en la calle, y fracasaron las medidas judiciales. Delinquir en Barcelona es rentable para las mafias.

LA PRIMERA REDADA DE BATLLE

Colau, ahora, presume de su nuevo responsable de seguridad. Albert Batlle, el ex director de los Mossos, tiene experiencia para afrontar el problema y ya ha hecho una primera redada para combatir a los manteros. Pide paciencia, mientras en Barcelona se reabre el debate sobre las patrullas urbanas.

Tito Álvarez, el líder de los taxistas, se ha unido a Eliana Guerrero, la famosa cazacarterista del metro. Han creado Salvalona, una plataforma que luchará contra el crimen. Su puesta en escena no gusta a Colau y Batlle, pero el hartazgo de la gente y la presión popular han puesto contra las cuerdas a la alcaldesa. La lucha contra la inseguridad es cosa de todos. De Colau más vale no fiarse mucho.