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El viernes pasado, las redes sociales barcelonesas echaban humo. “TMB Barcelona nos identificó por evitar robos. Ada Colau da orden de quitarnos del medio. Ahora mismo estamos retenidos en Paseo de Gracia”.  El tuit era de Patrulla Ciudadana. Y todas las alarmas saltaron. La indignación de los ciudadanos preocupados por la seguridad estaba a niveles máximos. Entre los detenidos, tal y como informó Metrópoli Abierta, se encontraba Eliana Guerrero, la cazacarteristas que ha revolucionado el suburbano.

Ello dio pie a la plataforma Censurat News para lanzar otro mensaje corrosivo: “Suben los hurtos en el metro: las instituciones no hacen nada. Siguen subiendo los hurtos: las instituciones, inmóviles. Siguen subiendo: las instituciones, inmóviles. La ciudadanía se organiza pacíficamente: las instituciones retienen a la ciudadanía”.

LOS CARTERISTAS, AL DESCUBIERTO

Por las redes sociales ya se han difundido los pasquines de más de una treintena de carteristas que trabajan en el Metro de Barcelona. O, mejor dicho, que faenan en los andenes y los vagones del Metro. Los hay de todas clases y condiciones. Y de varias nacionalidades. A algunos se les sacaron fotografías dentro de los vagones. A otros, cuando fueron retenidos. A otros, en plena faena o a punto de cometer una tropelía.

Diversos carteristas que actúan en el Metro de Barcelona

Diversos carteristas que actúan en el Metro de Barcelona 

En esas fotografías que han comenzado a circular por los grupos organizados de usuarios y ciudadanos, se incluyen dos collages con los Famosos del Metro, que son carteles con las fotografías de carteristas detectados en este transporte y que se presentan colectivamente, aunque ello no significa que trabajen juntos como una banda organizada. Toda una galería del horror.

En el Ayuntamiento de Barcelona aseguran que el consistorio no dispone de datos sobre los delitos cometidos en el suburbano, ya que la seguridad ciudadana es competencia de los Mossos d’Esquadra.

1.000 DENUNCIAS SEMANALES

Pero las cifras oficiales hablan de 1.000 denuncias semanales (aunque las denuncias fluctúan mucho de una semana a otra) y de más de un centenar de delincuentes que esperan un descuido del viajero para robarle sus pertenencias. Unas cifras escandalosas a las que es difícil ponerle coto. Por si fuera poco, la actuación de tanto caco y la sensación de inseguridad (que se extiende también a la calle) crea una auténtica alarma social. Según fuentes consultadas por este diario, hay tres estaciones de Metro que son especialmente conflictivas: Plaza España, Liceu y Urquinaona. Pero en realidad hay otras muchas estaciones calientes, como Diagonal, Sagrada Familia, Sants o Arc de Triomf , por ejemplo.

Este viernes a primera hora de la noche, la plataforma Helpers alertaba, por ejemplo de un grupo de 15 carteristas mujeres paseando por la zona de salida de esta última estación que habían intentado un robo. Poco antes, denunciaba también a otra carterista reincidente que se había bajado, precisamente, en Arc de Triomf. Las denuncias de grupos de rateros es continua (se han detectado grupos de hasta cinco personas rodeando a una posible víctima, conforme se denunció a través de las redes sociales este jueves) y la composición de los grupos varía: pueden ir en pareja, tríos o incluso en manada de media docena de personas.

CONSEJOS PARA LOS VIAJEROS

Las víctimas propiciatorias suelen ser turistas despistados (especialmente los que llevan mochila a la espalda) que sucumben bien porque hay aglomeraciones o bien por la habilidad de los grupitos de rateros que se confabulan para extraerle la cartera.

Compañías de turismo y portales de viajes ya han comenzado a distribuir consejos para cuando se viaje a Barcelona. “Llevad siempre bolsos y cámara de fotografía o vídeo cruzadas al pecho y siempre por delante vuestro. Si disponéis de funda con cremallera, llevadla siempre cerrada”, es uno de los consejos un portal dedicado al turismo, por ejemplo. “La cartera, documentos y dinero, así como tarjetas de crédito, llevadlos siempre en bolsillos interiores y, si disponéis de cremalleras, cerradla”, añade.

Aunque el portal asegura que “Barcelona no es más peligrosa que cualquier otra ciudad europea”, reconoce que no se ha conseguido erradicar a los colectivos dedicados al robo. Advierte, así, que si el visitante tiene curiosidad por un corro o aglomeración, tome precauciones, porque muchas veces esas aglomeraciones “las provocan los propios ladrones para poder realizar su trabajo sin levantar sospechas”. Esta plataforma alerta especialmente sobre el Metro porque “es el lugar preferido para ellos. Provocan aglomeraciones y altercados en las entradas y salidas de los vagones y aprovechan la confusión para robar”.

GRUPOS CON NIÑOS

Otro conocido portal turístico incide en lo mismo: “Es básico que nunca lleves el monedero en el bolsillo trasero del pantalón”. “Cuando subas o bajes las escaleras del Metro, lleva el bolso siempre cruzado por delante. Si usas mochila, ponla de lado, de formas que cubras las cremalleras o el cierre con el brazo y no puedan abrirlo”. Y alerta de que “si estás de pie en el Metro, deberías tener la misma precaución  que al bajar o subir escaleras. Los carteristas, generalmente, no actúan solos. Van en grupos de hasta 5 o 6 personas, por lo que si extraen tu cartera y sospechas de la persona que tienen al lado, es poco probable que la tenga encima. En ocasiones, estos grupos incluyen niños, de quienes jamás te esperarías un acto de estas características”.

La cuenta de Twitter Censurat News dejaba caer el jueves por la noche otro mensaje demoledor: “Tres muertos por arma en dos semanas. Aumento de agresiones homófobas. Aumento de robos con violencia. Aumento de agresiones sexuales. Aumento de hurtos. Carteristas descontrolados. Y la izquierda catalanita postmo callada. Viendo fascistas por todos los lados. Alucinante”. Los muertos son un hombre apuñalado en el Eixample el 11 de julio, uno tiroteado en Poblenou al día siguiente que murió una semana más tarde, y un apuñalamiento mortal en el Raval el mismo jueves. Es la terrible estadística de una ciudad que parece haber entrado en decadencia.