Un pasajero con parálisis cerebral, Pau Marc Muñoz, acusa a la compañía Ryanair de trato "vejatorio" en el aeropuerto de Barcelona. Los hechos ocurrieron el pasado 27 de diciembre cuando esta persona, de 44 años, se disponía a volar desde la capital catalana hasta Viena para pasar el Fin de Año. Siempre según el punto de vista del afectado, trabajadores de tierra de Ryanair le acusaron de utilizar su discapacidad para beneficios personales.

El caso lo ha avanzado este martes La Vanguardia. El motivo del enfrentamiento es que, en un principio, se negó a pagar los 110 euros del check-in online. Muñoz asegura que no lo pudo hacer la gestión con anterioridad porque la web de Ryanair no le permitía "solicitar el servicio de acompañamiento a discapacitados y le emplazaba a dirigirse a un mostrador para solucionar el problema", según explica al rotativo.

"INHUMANO"

Al parecer, la compañía no quiso escuchar sus explicaciones a pesar de que fue al aeropuerto con el tiempo que estipula normativa. Finalmente, accedió a pagar los 110 euros para poder disponer de una silla de ruedas y poder volar. El pasajero tilda el trato de Ryanair de "inhumano. La discapacidad de esta persona es del 73% y le afecta al habla y a la movilidad. Cuando viaja pide el servicio para personas con movilidad reducida para hacer los desplazamientos por el aeropuerto en silla de ruedas porque camina con dificultad y se cansa.

UTILIZAR LA DISCRIMINACIÓN

La discusión en el mostrador fue subiendo de tono y los trabajadores de Ryanair se limitaban a decir a Muñoz y a su pareja, Noelia, que si quería tener la silla de ruedas y poder volar debía pagar los 110 euros. El personal de tierra le llegó a recriminar que no podía usar su discriminación para todo. “Yo mi disminución la llevo siempre, desde que nací, no la uso”, les respondió. Los empleados también acusaron a la pareja del hombre de usar a una persona con discapacidad para obtener beneficios. 

A su vuelta a Barcelona, el pasajero interpuso una queja contra Ryanair. Asimismo, presentó una instancia ante la Agencia Catalana de Consumo. Tras estos trámites, la compañía le ha pedido disculpas y le ha devuelto el dinero. Muñoz afirma que el servicio de atención al cliente le reconoció que los trabajadores de tierra habían sido especialmente desagradables con él.