"El botellón se tiene que combatir con multas y policía". Son palabras de la regidora de Barcelona pel Canvi Eva Parera, para quien la política del gobierno de Ada Colau para poner fin a las masivas fiestas callejeras, que desde el fin del toque de queda llenan las calles de Barcelona, son un "fracaso absoluto". "Hay mucha permisividad", precisa. Más allá de las restricciones por el coronavirus, el botellón está prohibido en Barcelona por la Ordenanza de civismo, aprobada a finales de 2005.

Este miércoles, el grupo que forma junto con Manuel Valls y Marilén Barceló (aunque ésta no de forma oficial, sino como regidora no adscrita, tras su marcha de Ciutadans) presenta en la comisión de Presidència, Drets de Ciutadania, Participació, Seguretat y Prevenció un ruego en el que reclama que el ejecutivo local elabore un informe en el que explique las actuaciones que las fuerzas de seguridad han hecho en Barcelona desde mayo para frenar los botellones. Entre otros aspectos, la formación quiere conocer los puntos en los que ha intervenido y las denuncias interpuestas.

Eva Parera, regidora de Barcelona pel Canvi / BARCELONA PEL CANVI
Eva Parera, regidora de Barcelona pel Canvi / BARCELONA PEL CANVI

PROBLEMAS DE CONVIVENCIA, DELITOS Y FOCOS DE CONTAGIOS

Parera critica que estos masivos botellones impiden el descanso vecinal, generan problemas de convivencia, son focos de contagio y de propagación de la pandemia y en ellos se producen actos delictivos, desde robos a venta de drogas. La regidora detalla que se ha reunido con hoteleros de Diagonal Mar que tienen clientes a jóvenes que han llegado a Barcelona atraídos por el botellón. Entidades vecinales como la del Casc Antic y de la Barceloneta llevan meses alertando de esta problemática. Muchos de estos jóvenes son franceses e italianos. "Se degrada la imagen de la ciudad", dice Parera.

La edil se muestra partidaria de que problemas como el botellón "hay que cortarlos de raíz porque si no se enquistan". Según Parera, los botellones de ahora no tienen nada que ver con los de cinco años para atrás. "No solo quedan grupos de amigos sino que se están haciendo convocatorias a través de las redes sociales". Y denuncia que detrás de estas fiestas callejeras se están montando "negocios ilegales", como venta de alcohol y droga.

PUNTOS CALIENTES Y OTROS MÁS

La ciudad, añade Parera, cuenta con puntos calientes de botellón: las playas, la Barceloneta, el Born, las plazas de Gràcia, el parque de las Tres Xemeneies, los búnkeres del Carmel.... Pero afirma que cada vez son más los vecinos afectados en la ciudad. La edil cita por ejemplo el cansancio acumulado del pasaje de Maluquer por el botellón en los jardines de Martí Luter, en Sarrià-Sant Gervasi. El distrito está comandado por Albert Batlle, el concejal de Seguridad y Prevención, el mismo que hace unas semanas dijo que había que vivir los botellones "con cierta normalidad".   

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