Barcelona no pacta con el diablo, pero sí pacta con el tiempo. No es ninguna parábola. Es la realidad. El Pacte del Temps es una iniciativa municipal que busca el compromiso de la ciudadanía y del propio consistorio para “impulsar acciones en el ámbito de los usos del tiempo que contribuyen a la reducción de las desigualdades sociales, a la mejora de la calidad de vida y a la promoción de una economía plural al servicio de las personas”. Así se recoge en un informe interno del consistorio.

En la página web municipal se explica que este pacto “es un acuerdo de ciudad que promueve la realización de actuaciones para que las personas vivan y organicen su tiempo de vida cotidiana según sus necesidades en un marco colectivo de convivencia”. Este acuerdo colectivo, por ejemplo, trata de equilibrar los diferentes usos del tiempo de las personas. El Ayuntamiento quiere desplegar medidas para que hombres y mujeres se corresponsabilicen del trabajo doméstico con el objetivo de conseguir una sociedad más igualitaria. O que puedan participar más en la comunidad. O que se implemente progresivamente una reforma horaria para que los horarios sean más humanos y racionales. En éste también un debate que el Parlament ha de acometer en esta legislatura y al que tampoco es ajena la propia Administración central.

PRESUPUESTO: MÁS DE 200.000 EUROS

Su meta, en definitiva, es favorecer el bienestar de la ciudadanía. Que eso se consiga o no, es otro cantar. Pero, de momento, la alcaldesa Ada Colau ya se ha puesto manos a la obra y ha adjudicado un primer contrato de casi 50.000 euros para los servicios de asistencia técnica del Pacte del Temps de Barcelona. La adjudicación definitiva lleva fecha de 22 de julio. Pero es sólo la primera etapa de un presupuesto que llega hasta los 173.184 euros más el IVA correspondiente (casi 210.000 euros con impuestos incluidos), ya que se prevén dos prórrogas.

La beneficiaria de este encargo es una unión temporal de empresas (UTE) formada por Folk i Sánchez y Vita Brevis. Al concurso se presentaron tres ofertas, una de las cuales fue descartada porque no cumplía los mínimos requisitos. De las otras dos, la UTE fue la que mejor puntuación obtuvo. Folk i Sánchez es una firma que trabaja bajo la denominación de sociedad civil privada formada por Rafael Folk y Glòria Sánchez, una pequeña empresa con seis empleados. Gestiona la web Xarxaconsultors.

SIGNIFICADO MASÓN

Vita Brevis, por su parte, es una consultora barcelonesa que administra el catedrático Joan Francesc Pont Clemente, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Barcelona. Pont fue director general del Instituto de Formación Continua y vicepresidente segundo de la Fundación Bosch i Gimpera. Asimismo es presidente de la Fundació Ferrer i Guàrdia, además de miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España. Pont es también un miembro significado de la masonería, donde fue hasta 2017 Soberano Gran Comendador en el Supremo Consejo Masónico de España.

Vita Brevis ya había obtenido el año pasado un contrato menor con el Ayuntamiento para un estudio titulado “La reforma horaria en los institutos del Eixample”. El monto de ese encargo se situó en los 10.599 euros.

CIUDAD DE REFERENCIA

El objetivo que tendrán que cumplir las dos empresas que se hicieron con el contrato será, según el pliego de prescripciones técnicas, “posicionar a Barcelona como ciudad de referencia en el ámbito de las políticas del tiempo y establecer sinergias con otras ciudades a nivel de país y a nivel internacional”. También tendrán como misión “aumentar cuantitativa y cualitativamente el número de adhesiones y de actuaciones al Pacte del Temps”. Otra de las obligaciones es “crear una metodología de seguimiento adaptada al servicio del presente contrato y un sistema de indicadores para llevar a cabo el seguimiento de las actuaciones y de las entidades y organizaciones adheridas, así como la evaluación de las actuaciones presentadas”.

Los adjudicatarios, además, deben mantener y actualizar la base de datos municipal del pacto y “actualizar el espacio web, crear y subir contenidos, así como el resto de instrumentos de comunicación del mismo”. En la web, han de publicar, al menos, tres noticias quincenales. Las sesiones de trabajo mensuales que las empresas tengan con los responsables políticos municipales se deben de publicitar también a través de la web como noticia.

Por último, deben dar a conocer el Pacto “a través de su difusión y en presentaciones públicas en diferentes ámbitos, la jornada anual y las sesiones de trabajo”. Entre sus cometidos, se les exige, asimismo, “establecer contactos internacionales con otras ciudades del país y otras ciudades a nivel internacional”. La UTE deberá entregar una memoria mensual y un informe anual con sus actuaciones. Y como del Pacte del Temps se trata, no podía faltar la cuantificación del trabajo traducido en jornadas laborales: las empresas deberán dedicar a trabajar en este proyecto un total de 1.690 horas anuales, que incluyen las actividades, metodología, dinamización, seguimiento, etcétera.