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Los vecinos del número 20 de la calle dels Salvador del Raval han dormido poco este martes, inquietos por una posible nueva okupación en uno de los entresuelos. El edificio respiraba aliviado desde el 20 de marzo cuando la policía desmanteló un narcopiso instalado en el interior. En su lugar se instaló una joven pareja voluntaria con el objetivo de evitar el regreso de los traficantes. Pero este lunes por la noche, tres mujeres acompañadas de tres niños intentaban ocupar el piso por la ventana con una escalera. Unas horas antes, la pareja, sobre la que pesaba una orden judicial de desalojo, habían abandonado la vivienda.

 

Sobre las 21.30, un grupo de personas colocaban una escalera desde la calle para intentar acceder al balcón de la vivienda, a unos 4 o 5 metros del suelo. Eran cuatro adultos y tres niños pequeños que observaban como estos individuos intentaban colarse en el inmueble. "Nadie hace nada y ellos vienen con una escalera a las nueve de la noche como si nada. ¿Dónde está la Ley?, se preguntan los vecinos en declaraciones a este medio.

VENTA DE DROGA

Tras avisar a la policía, dos patrullas de la Guardia Urbana se dirigieron al lugar.  El grupo con los niños se marcharon del lugar sin ser vistos por los urbanos. Ahora, los vecinos viven con temor a una nueva posible okupación, después de la marcha de una pareja que, durante unos cuatro meses, consiguió alejar los problemas de seguridad derivados del trapicheo de drogas que tenía lugar en el piso.

El administrador de la finca recomienda a los vecinos que tapien la puerta para evitar una nueva okupación que, muy probablemente, tendría como objetivo instalar un nuevo punto de venta de droga. Desde el operativo policial de marzo, los inquilinos provisionales, una pareja con pocos recursos, recibió numerosas amenazas de muerte por parte de los grupos de traficantes que operan en esta zona del Raval y que querían recuperar lo que creen que es suyo.

OBJETIVO: TAPIAR LA PUERTA

La ocupación por parte de estos jóvenes barceloneses tenía dos objetivos: blindar el piso contra la droga y conseguir un alquiler social en la misma vivienda para estas personas en situación de vulnerabilidad. Los vecinos lamentan que el "experimento" no haya funcionado y aseguran que el Ayuntamiento no puede tapiar el apartamento porque no ha habido ninguna intervención policial. Si quieren tapiar la puerta, los residentes deberán pagarlo de su bolsillo.

FONDO BUITRE

Fuentes vecinales explican que la Urbana también les ha recomendado que instalen una puerta reforzada que impide otra ocupación. La policía, explican los vecinos, poco más puede hacer y los residentes trasladan gran parte de la responsabilidad al gestor propietario de la vivienda. Según los vecinos se trata de Blackstone, un fondo buitre que tiene otros pisos en la misma calle dels Salvador. En la demanda aceptada por el juez contra la pareja de inquilinos figura el nombre de Budmac.

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