Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) comprará 42 trenes de cinco vagones cada uno. Los convoyes servirán para sustituir a los trenes de las series 3.000 y 4.000, los más antiguos de la red de metro, que mayoritariamente circulan por las líneas 1 y 3. Con la llegada de los nuevos trenes, que todavía se tienen que construir se pondrá fin a una parte de la presencia de amianto en el subsurbano. La inversión ascenderá a 555 millones.

La comisión delegada de contractación del consejo de administración de TMB ha iniciado el proceso de compra. Posteriormente, se tiene que publicar el anuncio de la licitación. El concurso se ha dividido en dos lotes, uno con 24 trenes para la línea 1, valorado en 264,6 millones, y otro con 18 metros para la línea 3, con un coste de 182,6 millones. Las empresas podrán presentar una oferta para cualquier de las licitaciones o por las dos, por un importe de 447,2 millones. 

PAGARÁ LA ATM

La previsión es que el concurso quede resuelto el próximo otoño y que los trenes puedan entregarse entre dos años y medio y cuatro años a contar después de la firma del contrato, es decir no antes de 2022. TMB estima que el coste total de la operación ascenderá a 555 millones, incluyendo financiación. El importe de la inversión será asumido por la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) a través de las aportaciones de las administraciones consorciadas los próximos 20 años. 

Los 42 trenes sustituirán a otros tantos metros que entraron en circulación la segunda mitad de los años 80. Tras descubrirse la presencia de amianto en la pintura y en algunos de sus sistemas eléctricos, el mantenimiento de los trenes se ha complicado. De los 210 coches que forman parte de las seires 3.000 y 4.000, en 94 se ha localizado amianto, aunque TMB asegura que en baja proporción, es decir sin desprenderse fibras. En marzo de 2018, TMB ya aprobó la compra de otros 12 trenes.