Los responsables del metro de Barcelona han decidido curarse en salud y poner en marcha un proyecto para comprobar que ni en las instalaciones ni en los vagones hay rastro de amianto. Para ello, han adjudicado un proyecto para que una empresa realice un diagnóstico de todas las instalaciones, líneas, túneles, estaciones y vagones para descartar la presencia de este peligroso material cancerígeno.

La empresa adjudicataria empezará los análisis en breve y está previsto que en unos 18 meses se haya elaborado un informe sobre la presencia o no de amianto en el metro de Barcelona. El objetivo de esta inspección es descubrir la presencia de materiales realizados con fibras de amianto o sus derivados, sobre todo aquellos que puedan estar entrar en contacto con las personas.

Para ello, se llevarán a cabo mediciones, e inspecciones para, según una información publicada por La Vanguardia, intentar descubrir la presencia de amianto oculto. Si se descubre la presencia de este material se elaborará un presupuesto para proceder de maneta inmediata a su retirada de forma segura.

De todas formas, fuentes de TMB han asegurado que en los vagones que hay actualmente en servicio en todas las lìneas de metro de la ciudad no existe ningún componente que contenga amianto, por lo que los pasajeros no corren ningún riesgo. Sí han reconocido la posible presencia de este material en algunas planchas de las que se han usado para la construcción de algunas de las dependencias del metro, aunque la empresa también afirma que no existe peligro para los trabajadores mientras no se manipulen los elementos que contengan amianto.

Hace algún tiempo, desde TMB se puso en marcha un programa para realizar controles médicos periódicos a aquellos trabajadores de la empresa que habían estado en contacto con productos que contenían amianto, sobre todo con techos de uralita de algunas instalaciones de la empresa, sin que se tomarán las medidas de prevención oportunas.

TOTALMENTE PROHIBIDO

El uso de este producto está totalmente prohibido en toda la Unión Europea desde hace 17 años debido a su enorme peligrosidad como elemento cancerígeno. Y en el caso de que se tenga que manipular, es obligatorio que se tomen grandes medidas de seguridad por parte de aquellas personas que vayan a estar en contacto con el material, que, además, debe ser eliminado en plantas especialmente preparadas para ello.

Los últimos escándalos que han afectado al metro de Madrid han influido en la decisión de las autoridades del transporte metropolitano de Barcelona. En el metro madrileño se ha diagnosticado a dos extrabajadores que padecen un cáncer específico producido por haber respirado fibras de amianto mientras manipulaban determinados elementos de los vagones del metro, lo que ha provocado la apertura de diligencias por parte de la fiscalía.

Además, la empresa del metro de Madrid se ha visto envuelta en un enorme escándalo tras haberse descubierto que ha vendido al metro de Buenos Aires vagones que contienen este peligroso material, sabiendo que lo contenía, y conociendo que está absolutamente prohibido, tanto por la legislación española como por la europea, la venta de cualquier producto que contenga amianto.