Un día más. Tras mantener este lunes, por cuarto día consecutivo, su huelga en las calles de Barcelona, y tras amenazar con cortar la frontera con Francia, representantes de los taxistas y la Generalitat se han emplazado a la prevista reunión de este martes para solucionar el conflicto motivado por los VTC. De esa reunión saldrá un veredicto: o se alcanza un acuerdo satisfactorio para todas las partes, o continuará la 'guerra'.  

Representantes de los taxistas han sido recibidos en la noche del lunes por el conseller de Territori, Damià Calvet, pocos minutos después de que éste hubiese tenido un encuentro con el presidente catalán, Quim Torra, y el conseller de Interior, Miquel Buch.

Los portavoces de Élite Taxi Alberto Tito Álvarez e Ivan Sesma han accedido a última hora al Palau de la Generalitat, invitados por Calvet tras su reunión con Torra y Buch.

Tras el encuentro, Álvarez se ha dirigido a los centenares de taxistas que estaban concentrados desde hacía horas en la plaza Sant Jaume y ha expresado su agradecimiento porque la Generalitat les hubieran recibido. "Ahora hacemos el recorrido al revés y vamos a descansar, que mañana será un día muy largo", ha arengado a sus compañeros.

En posteriores declaraciones, el portavoz de Élite Taxi ha explicado que en su encuentro con Calvet se han emplazado a la reunión del martes para encontrar una solución. No obstante, ha declarado precavidamente que "no sabemos si lo que escucharemos es lo que queremos oír. Mañana tendremos una respuesta. Veremos a ver qué pasa, vamos a ver quien gana el pulso...".

EN LA PLAZA SANT JAUME

Unos 2.000 taxistas habían iniciado, pasadas las seis de la tarde, una manifestación desde la plaza de Catalunya, donde habían celebrado una asamblea, manifestación que ha discurrido sin incidentes, por la Via Laietana, hasta llegar a la plaza Sant Jaume. Ataviados con los chalecos reflectantes amarillos que los conductores acostumbran a llevar en sus coches -símbolo de las huelgas en Francia-, los taxistas han permanecido varias horas en ella.

Los taxistas preveían inicialmente manifestarse por la avenida Diagonal, donde se concentran vehículos VTC, pero finalmente han optado por ir a la plaza Sant Jaume al tener conocimiento de la reunión. Los manifestantes han lanzado consignas como 'Ni un paso atrás' y han pedido a gritos la dimisión de Calvet.

Mientras tanto, en el interior del Palau de la Generalitat, el presidente catalán se reunía con Calvet y Buch para abordar la polémica del sector del taxi ante la regulación de los vehículos de alquiler con conductor (VTC).

"APRETAD", COMO TORRA A LOS CDR

El grito más coreado por los manifestantes ha sido el de "apreteu" (apretad), el mismo que el presidente de la Generalitat lanzó a los Comités de Defensa de la República (CDR) en octubre del año pasado para animarles a la movilización, tras los incidentes ocurridos en el primer aniversario del 1-O.

Los manifestantes también coreaban "VTC todas al revés" y "si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra". Tras la concentración, los taxistas han regresado a casa o bien a sus vehículos que, por quinto día consecutivo, continúan bloqueando la Gran Vía de Barcelona, entre la plaza Tetuán y la calle Entença

REUNIÓN DE SEGURIDAD

Que Calvet se haya reunido con el jefe de los Mossos (Buch) y no con el responsable de Economia, el republicano Pere Aragonés, ha suscitado la impresión de que la reunión ha versado más sobre temas de seguridad que sobre el decreto, ya que los taxistas consideran que el auténtico culpable de que no se haga caso a sus reivindicaciones proviene de la Consellleria de Economia, ante la que se habían manifestado en la mañana de este lunes.

Reunión en la Generalitat por el conflicto de taxis y VTC / Europa Press
Reunión en la Generalitat por el conflicto de taxis y VTC / Europa Press

Sobre la mesa estaba la posibilidad de que los 15 minutos de precontratación de Uber y Cabify que quiere imponer la Generalitat se puedan ampliar. Ahí es donde se evidencian las rencillas entre los gobiernos de Quim Torra y el de Colau. 

COLAU, ENMEDIO DEL FREGADO

El pique entre Generalitat y Ayuntamiento promete ser de órdago. La alcaldesa, 'aliada' de los taxistas, quiere que el margen de maniobra de los VTC sea de “como mínimo una hora”, algo que Eduardo Martín, presidente de Unauto, la patronal de las VTC, ha dicho que "supondría la muerte de nuestro negocio".

Las VTC tienen preparada una demanda en la que reclamarán 1.100 millones de euros si se tocan sus derechos. Colau, por contra, ha acusado Calvet y a la Generalitat de “provocar un incendio con una propuesta que sabían que sería polémica”. 

Para darle más 'ambiente' al asunto, sólo ha faltado que hoy la Autoritat Catalana de la Competència (ACCO) haya recordado que precontratar el servicio con un anticipación determinada “supone la introducción de ineficiencias artificiales e injustificadas que, en último término, perjudican a los usuarios".

A todo esto, Jaume Collboni, líder del PSC, ha escrito una carta a la alcaldesa en la que le reclama que lidere "la petición de una semana de tregua" para poder avanzar en la negociación y recuperar la normalidad viaria en una ciudad que, este martes, vivirá su quinto día consecutivo en estado de excepción circulatoria.