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En medio del ruido mediático provocado por el plan de inversiones en infraestructuras que ha presentado este martes en Barcelona el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, un proyecto clave ha brillado por su ausencia: la estación de AVE de La Sagrera, que lleva tres años parada y sin novedades. La teniente de alcalde, Janet Sanz, ha lamentado que el Gobierno central no se haya reunido con el consistorio para discutir las infraestructuras prioritarias y pendientes de la ciudad, como La Sagrera, “la gran ausente del discurso de Rajoy”, ha criticado.

El Gobierno decidió en 2014 paralizar las obras de la que será la segunda estación del AVE en Barcelona, después de que Adif detectara irregularidades en la ejecución de los trabajos, que registraban un desfase de más de 80 millones de euros. Por aquel entonces el Ayuntamiento y la Generalitat ya criticaron al Gobierno por llevar el caso a la Fiscalía Anticorrupción sin informarles, y eso que las tres administraciones son socias en la empresa Barcelona Sagrera Alta Velocitat, que pagó muchas de las obras investigadas.

DESBLOQUEO DE LAS OBRAS

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha salido al paso de las críticas y ha asegurado en una entrevista en RAC1 que es “optimista” en cuanto al desbloqueo de las obras. Según De la Serna, Adif le ha transmitido que el proceso va “por buen camino” y se ha mostrado confiado en poder anunciar algún avance próximamente, aunque ha evitado dar fechas concretas para un proyecto que lleva enquistado desde hace demasiado tiempo.

La noticia ha sido recibida con indiferencia por la Associació de Veïns de Sant Andreu de Palomar, que lleva mucho tiempo esperando avances. “No nos sorprende y ya ni nos enfada. De hecho, nos habría sorprendido que hubiera dicho que traía dinero para el proyecto. Llevamos tantos años así, que no esperábamos que viniera a resolverlo”, ha explicado a Metrópoli Abierta su vocal, Pau Maduell. De hecho, ha criticado a las tres administraciones por no haber sido capaces de desbloquear las obras: “El Ayuntamiento, la Generalitat y Fomento deben ponerse de acuerdo y esto no depende de una visita de Rajoy”, ha señalado.

FALTA DE CONCRECIÓN

En su segunda visita a Barcelona en cuatro días, Mariano Rajoy ha recuperado la vieja política de prometer inversiones en infraestructuras para neutralizar las críticas de políticos y empresarios por la falta de financiación en proyectos clave para Catalunya. Pero la verdadera novedad del anuncio es que ha puesto cifras a la inversión (4.200 millones de euros hasta el fin de la legislatura), aunque no ha dado muchos detalles sobre qué actuaciones se financiarán, en especial en el caso de las Rodalies.

Y esta falta de concreción es lo que más le han reprochado administraciones y agentes económicos, que ya tuvieron una gran decepción con el plan de Rodalies que presentó el Gobierno de Zapatero para el periodo 2008-2015, del que apenas se ha cumplido un 10%. Casualmente, el plan anterior preveía el mismo montante que el presentado este martes, de ahí el escepticismo mostrado por el Ayuntamiento, que lo calificado de “más de lo mismo”, y de la Generalitat, que ha pedido una "cláusula antiincumplimiento" para fiscalizar el grado de cumplimiento.

LAS CIFRAS DEL PLAN

El plan de inversiones del Gobierno tiene tres ejes principales. El primero prevé 3.900 millones de euros para modernizar la red de Rodalies en el periodo 2017-2025, de los cuales 1.882 millones son para esta legislatura y el resto para la siguiente. El segundo es el esperado Corredor Mediterráneo, cuyo tramo en Catalunya estará finalizado en la primavera de 2020, pues se han adjudicado las obras en casi todos los tramos. La primera prueba de fuego será en el primer trimestre de 2018, cuando está previsto que se realice la circulación en pruebas en el tramo Vandellòs-Tarragona, que reducirá en media hora el trayecto Barcelona-Valencia.

El tercer gran apartado son las inversiones en infraestructuras de transporte. En esta legislatura se destinarán 850 millones para desdoblar la N-II, la N-340 y la N-240 entre Lleida y les Borges Blanques, además de en la B-40, más conocida como el Quart Cinturó. En materia de aeropuertos se destinarán 200 millones para El Prat, a los que hay que añadir 40 millones para navegación aérea, y otros 285 millones para el tren lanzadera que unirá el aeropuerto con la Estació de Sants. Por último, los puertos catalanes recibirán 587 millones para impulsar los enclaves.