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Llegar a un semáforo en rojo y ponerse a revisar las redes sociales. Un hábito muy usual entre los peatones de cualquier ciudad del mundo, y tampoco es raro que las personas sigan caminando con la vista en la pantalla. Una costumbre que podría ser delito en Nueva York. Un proyecto de ley propone multar con hasta 220 euros (250 dólares) a quienes crucen una calle mientras utilizan el teléfono.

La ley fue presentada en el parlamento de Nueva York el 14 de mayo por el diputado Félix Ortiz y el senador estatal John Liu. En el documento se establece que "los peatones no podrán usar dispositivos electrónicos portátiles mientras cruzan una calzada". La norma concreta que con aparatos electrónicos se refieren a móviles, tabletas, portátiles, videoconsolas y cualquier aparato que permita «escribir, enviar, recibir y leer mensajes de texto».

EXCEPCIONES A LA LEY

Según John Liu, unas 300 peatones mueren en el estado de Nueva York. No existe ningún estudio sobre cuantos viandantes que usaban el móvil se han involucrados en siniestros. A pesar de ello, el senador está convencido de que esta medida ayudará a evitar los accidentes.

Además, Liu aclara que "la ley no te dice que no puedas hablar por teléfono. Estamos hablando de dispositivos que llevas en la mano. Seguramente puedes esperar cinco segundos hasta llegar a la otra acera". En el documento también se incluyen una serie de excepciones, la ley no aplicaría si un peatón contacta con emergencias durante un accidente o los agentes de policía o bomberos lo usan durante el ejercicio de sus funciones.

POLÉMICA PROPUESTA

El proyecto de ley es ya uno de los más polémicos de la legislatura por la oposición que está encontrando, sobre todo por parte de los populares tabloides neoyorquinos. The New York Post la ha calificado de "completa idiotez". En un editorial, asegura que "la verdadera lección a aprender en este caso es que los legisladores tienen demasiado tiempo libre, mientras esperan que su jefe de filas les diga qué votar y cuándo. Como dice el dicho, "las manos ociosas hacen el trabajo del diablo".

"Esto puede convertirse claramente en un exceso de celo por parte del gobierno", según Tim Kennedy, que preside la comisión de Transportes del Senado neoyorquino. Si la ley se mantiene en su actual forma, no dejará que se apruebe, ha advertido.