Los lunes con paros parciales y aglomeraciones en el metro no se volverán a repetir. Este jueves, la plantilla del suburbano ha aceptado la última propuesta de un convenio colectivo previamente ratificado por la dirección y el comité de empresa. La máxima para resolver este conflicto es que fueran los trabajadores los que tuvieran la última palabra y, aunque de los 3.500 trabajadores solo han votado 838 (un tercio está de vacaciones), así ha sido.

Con un total de 480 votos a favor, 302 en contra y 56 abstenciones, la plantilla ha dado luz verde al texto presentado por mediación. Un resultado numérico que a nivel laboral implica que los trabajadores consigan un nuevo marco regulatorio prorrogado desde 2008, y a nivel de ciudad, se desconvoque de facto una huelga que ha descendido prácticamente todas las semanas al suburbano desde el pasado 24 de abril.

DOS ASAMBLEAS, DOS VOTACIONES

La asamblea celebrada esta tarde en Cotxeres de Sants ha sido la segunda y definitiva de una jornada decisiva. A las 16:30 horas se celebraba el encuentro vespertino en el que 254 trabajadores han apostado por rubricar el acuerdo frente a los 140 que han rechazado la última propuesta y los 19 que se han abstenido. Por la mañana, y reunidos desde las 09:30 horas en el mismo emplazamiento, el resultado ha sido muy similar: 226 a favor, 162 en contra y 37 que han preferido no decantarse ni por el sí ni por el no.

asamblea metro

Encima de la mesa, un nuevo texto propuesto por el departamento de Treball de la Generalitat en calidad de mediador en el que el pasado lunes se incluyeron cambios sustanciales que han llevado al comité de huelga a valorarlo con los trabajadores.

MEJORAS SUSTANCIALES

Entre ellos, que en 2022 todos los trabajadores a tiempo parcial (322) tendrán que pasar a jornada completa de forma progresiva. También se contempla una mejora en la conciliación laboral, permitiendo a las mujeres que pidan una reducción de la jornada que escojan en qué turno quieren hacerlo. Asimismo, se pararán las externalizaciones que se estaban produciendo en la empresa propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, recuperando un total de 46 puestos.

A ello se sumarían mejoras como la descongelación salarial con un incremento del salario del 4,5% entre 2016 y 2019, año en el que finalizaría el nuevo convenio colectivo que todavía tienen que firmar la dirección con el comité de empresa. También se contempla y que un total de 190 trabajadores de la bolsa de verano pasen a tener un contrato de relevo con garantía de indefinido también ese año. A la vez, se crearía una comisión formada por representantes de la empresa y de los trabajadores para revisar los nuevos contratos que se realicen con empresas externas para ver si es viable que estas tareas las hagan los trabajadores del metro. Pero no todo ni todos estaban convencidos.

Así, varios miembros de la plantilla del metro han mostrado sus dudas sobre si la dirección cumplirá con el convenio colectivo ante los incumplimientos que han vivido en episodios anteriores. También ha habido reproches puntuales y sectoriales, pero según ha explicado el presidente del comité de huelga, Pere Ramon (CGT), el nuevo convenio recoge “buena parte” de las reivindicaciones sindicales.

OPOSICIÓN  A VIDAL

Una dirección de TMB con la regidora de movilidad, Mercedes Vidal, al frente como presidente y duramente criticada por trabajadores y grupos municipales como ERC, PP, la CUP y Ciutadans.

En el último pleno del Ayuntamiento, de hecho, la oposición pidió su dimisión días después de que la alcaldesa, Ada Colau, sumara nuevos nombres a la mesa de negociación, los gerentes Jordi Mart por parte del consistorio y Eduard Saurina, por el Área Metropolitana de Barcelona.

Tras la imagen de la asamblea de trabajadores dando por bueno el nuevo convenio colectivo, la próxima fotografía esperada por dirección y Ayuntamiento sería la de la firma y el apretón de manos entre empresa y plantilla. Así se enterrará una huelga tildada de crisis de ciudad que desde este jueves ha pasado a la historia.