Tanto la Federació d'Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB) como la Promoció del Transport Públic (PTP) han hecho un llamamiento este viernes a estudiar "formulas tarifarias" para que los turistas paguen "el coste real" del transporte público sin castigar con subidas a los barceloneses.

En un comunicado conjunto, ambas entidades proponen también "fórmulas indirectas" para garantizar que el sector turístico asuma una parte importante de los gastos, "a través de un fuerte traspaso de la recaudación de la tasa turística al transporte público y con políticas impositivas para este fin a la industria turística".

Para la FAVB y la PTP, el aumento homogéneo de las tarifas, que afectan directamente a los bolsillos de los viajeros, es un "grave problema" porque no ayuda "a garantizar el derecho a la movilidad" ni "a dejar en casa el coche en beneficio del transporte público", algo necesario "para un cambio de modelo absolutamente vital en el futuro de la ciudad".

MISMO PRECIO QUE UN VISITANTE

En la subida homogénea de la mayoría de billetes y títulos de transporte para el 2018, incluída la tarjeta T-10, la más utilizada por los ciudadanos, la FAVB y la PTP encuentran a faltar un debate sobre cuál tiene que ser la política tarifaria adecuada que fidelice los usuarios dels transporte público. "Es incongruente que la tarjeta con menos viajes, la T-10, sea de largo el título más utilizado". Además, a un ciudadano de Barcelona o el área metropolitana, el coste del billete le sale igual que a un turista con este título de transporte.

Entre las propuestas de la PTP para fidelizar a los usuarios figuran "implantar una T-10/30 unipersonal --que permitiría hacer 30 viajes-- a un precio similar a la T-10 actual" y poner en marcha una T-Mes, con viajes ilimitados, que costara como la 50/30 actual".

Las dos entidades, partidarias de que el Ayuntamiento finiquite totalmente las subvenciones que da al circuito de Montmeló, opina que el "mal humor que provoca la subida de los precios del transporte" tendria que servir para espabilar a los políticos para buscar con contundencia "las vías socialmente justas" que han de llevar a un cambio de modelo de movilidad en la ciudad.