Si todavía quedaba alguna facilidad para los conductores con licencia VTC en Barcelona, este martes ha quedado completamente fulminada después de la aprobación del reglamento que controla la actividad de los vehículos con dicha licencia en las ciudades del Área Metropolitana. El voto favorable de Entesa, una coalición en la que están incluidos partidos como los Comuns y la CUP, ha sido determinante para que el acuerdo haya tirado adelante.

La consolidación de este acuerdo implica el establecimiento de un tiempo de precontrato a las VTC de 60 minutos, así como la aplicación de una tarifa de precio cerrado por trayecto que podrá ser aplicada a los usuarios que contraten un taxi a través de las aplicaciones móviles existentes.

PROHIBICIONES Y SANCIONES

De la misma forma, la nueva normativa prohibe a los vehículos con este tipo de licencia estacionar en las vías públicas cuando no estén precontratados o prestando servicio. Tampoco se les permitirá captar clientes a pie de calle cuando sus servicios no hayan sido contratados con la antelación estipulada.

El nuevo reglamento también prevé la posible tentativa por parte de conductores de VTC de no respetar los 60 minutos de precontrato. Para estos casos, y en función de la gravedad de la infracción, el régimen sancionador ha quedado fijado entre los 300 y los 6.000 euros.

INSUFICIENCIA DEMOSTRADA

La aprobación de esta nueva normativa se traduce en la imagen de una Barcelona donde los taxis quedan sin competencia directa. La oferta de desplazamiento queda así reducida en la capital catalana, y ya se ha demostrado insuficiente en los primeros días del Mobile World Congress, donde las esperan para coger un taxi han llegado a ser de hasta 40 minutos.