La crisis del amianto es tan solo la última de las que ha vivido el metro de Barcelona a lo largo de la legislatura de Ada Colau. Las peticiones desoídas de los trabajadores han provocado una serie de huelgas durante los últimos cuatro años, que se han traducido en la más que razonable indignación de los usuarios que optan por este medio de transporte para sus desplazamientos diarios.

2016, FECHAS CLAVE

Unos meses después de que Colau llegara al consistorio, se produjo la primera gran huelga de metro. Se trata de la sucedida coincidiendo con el Mobile World Congress, los días 22 y 24 de febrero. El caos en materia de movilidad a lo largo de esa semana se incrementó con los paros en el servicio de autobús, que tuvieron lugar en las jornadas del 23 y 25, la huelga de Renfe del día 26, y las movilizaciones del personal de Adif los días 22 y 25.

En esos días, Colau tachó de “desproporcionada” la huelga del metro, lejos de solucionar el caos circulatorio inevitable que esos paros iban a suponer para la capital catalana.

El motivo de las movilizaciones por parte del personal del suburbano, fue la demanda de un aumento salarial después de tres años de “congelación”, acabar con la precariedad de las personas que contaban con jornadas reducidas y contratos temporales de trabajadores que se encontraban más de siete años en esta situación.

FERIA ALIMENTARIA Y PRIMAVERA SOUND

Otras fechas clave en ese mismo año, fueron las coincidentes con la Feria Alimentaria y el Primavera Sound.

En el primer caso, las movilizaciones se produjeron debido al estancamiento de las negociaciones del convenio colectivo, el inmovilismo de la dirección de TMB en temas como organización y las mejoras económicas reclamadas por la plantilla. Los paros, que se llevaron a cabo los días 26 y 27 de abril, provocaron esperas de hasta 33 minutos a los usuarios.

Lejos de evitar que se produjera, la capacidad de negociación de la alcaldesa volvió a demostrarse nula al convocarse más movilizaciones del 30 de mayo al 2 de junio, coincidiendo con el Primavera Sound. ¿El motivo? La plantilla rechazó un preacuerdo con TMB, según el cual los trabajadores percibirían un aumento de sueldo del 1% y 60 contratos a tiempo parcial pasarían a ser de jornada completa.

LUNES DE HUELGA EN 2017

Dos años atrás, las huelgas del metro llegaron a su máxima en los meses de mayo, junio y julio. Durante este trimestre, cada lunes se produjeron movilizaciones en el servicio. Se sumaron hasta 12 jornadas con situaciones insoportables para los usuarios del suburbano. Regulaciones de acceso, cierre de puntos de TMB y unas frecuencias de paso más que insuficientes presidieron el metro durante esa docena de días.

Hicieron falta más de 80 reuniones para acordar que 372 contratos parciales pasaran a jornada completa y 190 trabajadores eventuales se convirtieran en fijos en el año 2022.

Con el final de la huelga, algo que no tuvo lugar hasta finales del mes de julio, también se acordó la desconvocatoria de paros para el 11 de septiembre, La Mercè y en días en los que el FC Barcelona disputara partidos importantes.

UN 2018 PARA INCUMPLIR ACUERDOS

El mes de septiembre del pasado año también fue para el recuerdo en cuanto a paros en el suburbano se refiere. Entre los días 21 y 24, coincidiendo nuevamente con la fiesta mayor de Barcelona, se llevaron a cabo paros diarios como respuesta al incumplimiento de acuerdos de TMB en materia de contratación y permisos en 2017.

TMB, por su parte, afirmó que “la empresa está aplicando mejoras económicas y sociales pactadas” en el marco de los límites presupuestarios del sector público.

Para Fin de Año y la Noche de Reyes, los vigilantes de seguridad del suburbano convocaron una huelga que bien podría haber supuesto un auténtico riesgo si no fuera porque el Govern lo evitó en el último momento. Ante la incapacidad de Colau para controlar la situación, desde el gobierno catalán se establecieron unos servicios mínimos del 95%, alegando el nivel de 4 sobre 5 de alerta antiterrorista, así como que se trataba de algunas de las noches más conflictivas del año, que contaban con un gran número de viajeros, entre ellos personas mayores y niños.

2019, CRISIS DEL AMIANTO

La crisis del amianto es la razón por la que ya se han convocado cinco huelgas en el servicio de metro, a la que se sumará una sexta el próximo viernes. 22 casos de engrosamiento pleural, 2 de placas pleurales no calcificadas y 1 de placa pleural calcificada son, según TMB, los trabajadores afectados hasta el momento debido a la exposición al amianto. Pese a que desde el sindicato de trabajadores se indica que podrían llegar a ser muchos más, esta es hasta el momento al cifra oficial de afectados, a falta de conocer los resultados de otros 175 trabajadores que aún tienen que ser diagnosticados.

Pese a que desde TMB se hace hincapié en que se está llevando una gestión “activa y responsable” del caso, lo cierto es que para trabajadores y exempleados el ente público llega tarde y mal, en lo que califican un problema de “salud pública”.

La primera convocatoria de huelga de este año coincidió, de nuevo, con el Mobile World Congress, lo que supuso un caos de movilidad en la capital catalana. Durante los días 8 y 29 de abril, tras la denuncia de un operario que aseguró padecer asbestosis, se llevaron a cabo más movilizaciones ante la pasividad del gobierno de los 'comuns'. A lo largo del presente mes de mayo, se han producido huelgas los días 10 y 20, a falta de la prevista para el 24 por esta misma razón.

CUATRO AÑOS DE INCAPACIDAD

Desde incumplimientos de condiciones laborales hasta problemas de salud pública han marcado la imagen del metro en los últimos cuatro años. Las decenas de movilizaciones que han tenido lugar durante el mandato de Colau han dejado en evidencia su incapacidad para gestionar un servicio básico para la movilidad de los barceloneses.