Como avanzó Metrópoli Abierta hace una semana, los precios del transporte público subirán en 2018 en Barcelona y su área metropolitana. La T-10 de una zona, el título más utilizado por los viajeros y que sirve para moverse por la capital catalana, se dispara y se encarecerá 25 céntimos. Pasará de los 9,95 euros actuales a los 10,20, mientras que el billete sencillo costará 2,20 euros frente a los 2,15 de este año, según las tarifas aprobadas este jueves por la Autoritat del Transport Metropolità (ATM).

Después de dos años de congelación de las tarifas y un tercero, 2015, en el que se bajaron, gracias a un acuerdo del entonces alcalde Xavier Trias y el socialista Jaume Collboni, el precio del metro, tranvía y bus vuelve a subir. Lo hace una media del 2% y de un 2,5% en el caso de la T-10. La T-10 no es el único título de transporte que se incrementa. De hecho, van al alza el billete sencillo y la mayoría de tarjetas y abonos.

Así, la T-50/30, otra de las tarjetas más utilizadas por los barceloneses, pasa de los 42,50 a los 43,50, un euro más cara. También suben la T-70/30, hasta los 60,90 euros (actualmente cuesta 59,50), y la T-Dia, que pasa de 8,40 a 8,60.

Tampoco los abonos que deben servir para fidelizar a los usuarios, como la T-Mes y T-Trimestre, que permiten viajes ilimitados por el periodo de tiempo que dura el título de transporte, escapan a esta subida generalizada. La T-Mes se encarece 1,25 euros para el uso de una zona. A partir del próximo lunes costará 54 euros frente a los 52,75 actuales. Y la T-Trimestre, por la que ahora se paga 142 euros, en 2018 costará 145,30 euros. Ambos precios, los de la T-Mes y la T-Trimestre, hacen referencia a una zona.

Los títulos que no suben son pocos. En concreto, la T-Jove, por la que se seguirá pagando 105 euros, y las versiones T-Jove para familias monoparentales y numerosas. Tampoco se incrementa la T-Mes bonificada para personas en paro, que costará como este año 9,95 euros.

Colau mantiene fija la idea de unir los dos tramos del tranvía
La T-10 y la mayoría de tarjetas, que también sirven para el tranvía, suben de precio.

La ATM ​es un consorcio que forman la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), como principales administraciones. Actualmente, la ATM no tiene presidente --con anterioridad era el exconseller Josep Rull--, y las vicepresidencias las ocupan la concejala de Movilidad de Barcelona, Mercedes Vidal, y el alcalde socialista de Sant Joan DespíAntoni Poveda. La Generalitat es quien tiene la mayoría en el consorcio y el Gobierno central participa como observador.

Según la ATM, la decisión de la subida de los precios era "necesaria" y se ha tomado "por unanimidad entre las tres administraciones". Se hace tras “cinco años de contención de precios” y mejoras en las llamadas tarjetas sociales, como la T-12, que ha pasado a ser T-16, lo que garantiza la gratuidad del transporte a los menores de 16 años. La ATM dice que en este incremento también ha sido determinante el crecimiento del número de viajeros en 2017 --985 millones, un 3,2% más--, lo que ha saturado algunas líneas y hay que introducir mejoras.

DISCREPANCIAS 

Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones aseguran que las discrepancias entre las tres administraciones eran enormes. De hecho, hace unos pocos días la alcaldesa Ada Colau, que publicamente ha defendido la congelación, hizo un llamamiento al Ejecutivo de Mariano Rajoy para que incrementara la aportación estatal en 40 millones de euros más, pasando de los 108,4 actuales a 148, para evitar subir las tarifas. Pero obtuvo la callada por respuesta. En estos últimos meses, ni Generalitat ni el Área Metropolitana de Barcelona se han manifestado sobre esta cuestión. 

El gran problema del transporte público metropolitano es la financiación. El transporte público es deficitario y se paga con las aportaciones del Ayuntamiento, la Generalitat, el Estado y el Área Metropolitana de Barcelona, y los billetes de los ciudadanos. En total, las administraciones han aportado en 2017 unos 720 millones de euros. La Generalitat ha pagado 360,9 millones; el Ayuntamiento, 136,6; el Área Metropolitana de Barcelona, 114,4, y el Estado, 108,4 millones.

Coincidiendo con la publicación de las tarifas, la ATM ha asegurado que en 2018 las inversiones de las administraciones catalanas al transporte público del área de Barcelona subirán hasta los 385 millones, en el caso de la Generalitat; los 158 millones, el Ayuntamiento, y los 130 millones, el Área Metropolitana. Desde la ATM se ha pedido al gobierno central que incremente su aportación 25 millones más, hasta los 134, 15 menos de lo que le pedía el Ayuntamiento de Barcelona hace pocos días. Se está a la espera de respuesta.

Este miércoles, la Promoció pel Transport Públic (PTP) ya advirtió que subir "el IPC de manera homogénea a todos los billetes y abonos sería injusto social y ambientalmente" y propone, entre otras medidas, "implantar una T-10/30 unipersonal --que permitiría hacer 30 viajes-- a un precio similar a la T-10 actual" y poner en marcha una T-Mes, con viajes ilimitados, que costara como la 50/30 actual.