Ada Colau no se da por vencida, aunque la oposición le tumbe sus proyectos. Como ya ocurrió con la multiconsulta, la alcaldesa de Barcelona volverá a llevar al pleno municipal una votación que fue rechazada en el mismo escenario, no hace ni un año. En abril de 2018 no consiguió los apoyos para el proyecto de la unión del tranvía por la Diagonal, pero la alcaldesa volverá a someterlo a votación antes de las elecciones, tras el cambio de postura de Esquerra con el nuevo liderazgo que desempeña Ernest Maragall, con el objetivo de empezar las obras en 2020.

Uno de los apoyos que necesita el equipo de gobierno municipal es el de la CUP y parece que esta vez sí que podrá contar con ello, pues en la votación del pasado abril se encontraron con el rechazo de los anticapitalistas, que exigían la gestión pública de la infraestructura. La CUP ha anunciado este lunes que llevará a la comisión de Urbanismo de esta semana una propuesta para la creación de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Autoridad del Transporte Metropolitano que desencalle la unión de los tranvías mediante la explotación pública del servicio.

PRESIÓN A ESQUERRA

La teniente de alcalde de Ecología de Barcelona, Janet Sanz, ha salido horas después del anuncio de la CUP a celebrar la decisión de los anticapitalistas, con quienes coinciden en la propuesta. “Nuestro documento va muy en la línea”, ha anunciado Sanz en rueda de prensa, aunque ha reconocido que no pueden recuperar la concesión, porque, primero, no depende de ellos, sino de la Generalitat, y segundo, porque el coste sería muy elevado. En cambio, apuestan por negociar con la UTE de empresas que gestiona el Tram la reducción de la concesión en compensación por el aumento de ingresos que les supondrá el esperado crecimiento de usuarios por la conexión de las dos líneas.

De esta manera, Barcelona en Comú y la CUP traspasan a Esquerra la presión para la aprobación del proyecto, con quien los comunes ya han empezado las negociaciones. En teoría, cuentan con el apoyo del PSC, y de los concejales no adscritos Juanjo Puigcorbé y Gerard Ardanuy, que unidos a los del equipo de Colau suman 20 votos a favor. En contra están el PDeCAT, Ciutadans y el PP, que agrupan 17 concejales; así que los cuatro regidores republicanos se presentan como decisivos.

Mientras que bajo el liderazgo de Alfred Bosch los republicanos votaron en contra del proyecto, el cambio por Ernest Maragall, partidario declarado de la unión de los tranvías, podría hacer cambiar el sentido del voto y desencallar el proyecto. Los recientes acercamientos entre ambos partidos van en la misma línea, aunque también es cierto que los independentistas necesitan marcar distancias respecto a la alcaldesa ya que las encuestas les dan como vencedores y resucitar este proyecto sería darle un espaldarazo electoral a Colau, por mucho que Janet Sanz haya querido despolitizar la conexión.

OBRAS EN 2020

La idea que ha defendido Janet Sanz en la rueda de prensa es que las obras empiecen en 2020, por lo que urge el respaldo del pleno cuanto antes y para ello Barcelona en Comú precisa que la ATM renegocie la concesión del servicio, que acaba en 2032. La propuesta de la CUP exige que las inversiones que se hicieran en la infraestructura reviertan en beneficios públicos y no privados, condición sin que los anticapitalistas y ERC no apoyarán el proyecto. 

Si todo saliera como los comunes esperan, el proyecto se gestionaría en la próxima legislatura y los tranvías cruzarían la Diagonal a finales de 2024 como muy pronto o en 2025, según ha indicado la propia Janet Sanz.

Los comunes insisten en la unión del tranvía 9 meses después de perder la votación municipal sobre el mismo tema aduciendo que en noviembre Ciudadanos y Esquerra votaron a favor del proyecto en el Parlament de Catalunya y después de los datos del barómetro municipal, encargado por el propio consistorio, en el que el 63% de los encuestados se mostró a favor de la conexión del Trambesòs y el Trambaix.