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Las bicicletas ya no podrán circular a su antojo en Barcelona. A partir de enero de 2019, no podrán rodar por las aceras, excepto sobre algunas de más de cinco metros de anchura si se trata de menores acompañados. “No renovaremos esta moratoria”, ha asegurado la teniente de alcalde y regidora de Movilitat y Urbanisme, Janet Sanz. “Creemos que las aceras son para los viandantes”, ha añadido. El gobierno local, no obstante, se ha comprometido a ampliar la red de carriles bici que tanta controversia ha suscitado en los últimos años.

El Ajuntament de Barcelona va a poner fin a la moratoria que impuso al comienzo de su mandato mientras desarrollaba la red de carriles bici que ha dado tantos quebraderos de cabeza a muchos vecinos y viandantes de la ciudad.

CAMPAÑA INFORMATIVA PARA LA MOVILIDAD

Antes de que termine el plazo de la moratoria que hasta ahora permitía la circulación de bicicletas sobre las aceras, la teniente de alcalde ha anunciado que trabajarán con la Guàrdia Urbana para activar una campaña informativa sobre la ordenanza, que incluirá multas de entre los 100 y 500 euros para quien la incumpla. Una sanción que “varía en función del riesgo de accidente que produzca esta infracción a los peatones”.

MÁS OBRAS DE CARRIL BICI

Por otra parte, el Gerente de Movilitat i Infraestructures, Manuel Valdés, ha anunciado las últimas obras que se llevarán a cabo en la ciudad para acabar con la red de carriles bici previstas en el plan de movilidad: en la calle Camèlia, entre Piserga y Sardenya; en el Paro Logístico de Sants; el eje de la calle Manuel Azaña con la avenida de la Diagonal; Riera Blanca con la carretera de Collblanc y la plaza Letamedi, para ordenar definitivamente el inicio de la calle Enric Granados con Aragó.

Janet Sanz y Manuel Valdés, durante la conferencia de prensa / AROA ORTEGA
Janet Sanz y Manuel Valdés, durante la conferencia de prensa / AROA ORTEGA

ARREGLOS DEL CARRIL BICI

Valdés ha recordado las obras que siguen en ejecución sumando kilómetros a esta red vial, como la de la Ronda de Sant Pere con el Passeig Sant Joan, las de la Rambla 11 de Setembre con las calles Segre y la avenida Meridiana, en el distrito de Sant Andreu; las de Rio de Janeiro con la Meridiana, o las de Gran Via (entre Vilamarí y Aribau), entre otras. Tramos en los que han tenido que intervenir en varias ocasiones, porque los carriles bicis no se adaptaban a las necesidades de los viandantes y los ciclistas a la vez.

200 KM DE CARRIL BICI

En lo que va de año, Barcelona ha sumado 22 nuevos carriles bici, lo que supone una red de 200 quilómetros de infraestructura. Pese a que Sanz reconoce que también se han dado accidentes debido al uso de los carriles bici, “no es el transporte que más accidentes viales provoca”.