El Ayuntamiento de Barcelona ha cuadruplicado las multas a los patinetes eléctricos este 2018. Entre enero y octubre de este año, la Guàrdia Urbana ha impuesto 1.468 sanciones. Entre julio y diciembre de 2017, los agentes multaron a 205 vehículos de movilidad personal (VPM). Con el incremento de denuncias, la media mensual se sitúa en torno a las 150. El portavoz de la policía local, el intendente Carles Reyner, ya advirtió en septiembre que las multas irían a más. Los importes pueden oscilar entre los 100 y los 500 euros, según la gravedad de la infracción.

La mayor parte de las multas las han recibido las empresas que se dedican al alquiler de este tipo de vehículos. El segundo semestre del año pasado, las multas a estas compañías, de las que hacen uso sobre todo los turistas, fueron 115. En cambio, hasta octubre de 2018, las sanciones a las empresas se acercan a las 1.300. Las infracciones más habituales son por velocidad excesiva, conductas de riesgo, conducir por zonas por las que está prohibido (como aceras) y no llevar elementos de seguridad.

POR CARRILES BICI

En Barcelona, los patinetes eléctricos no pueden circular por las aceras, algo que numerosos usuarios desconocen o simplemente no hacen caso de ella. El Ayuntamiento aprobó el año pasado una normativa de uso. En líneas generales, los patinetes eléctricos tienen que ir por los carriles bici. También pueden circular por las zonas 30, calles de prioridad peatonal con velocidades restringidas a 30 km/h. Los patinetes eléctricos pueden ser de tipo A o B. Los de tipo A son los patinetes eléctricos pequeños -de un metro de longitud y 2,1 metros de altura como máximo-, y los de tipo B son más grandes -hasta 1,90 metros de longitud y 2,1 metros de altura-.