Podría decirse que el precio del transporte público en Barcelona tiene doble rasero. Si bien es cierto que les una de las capitales de Europa con el abono de diez viajes (T-10) más barato, el billete sencillo es de los más caros. Son datos de un estudio del secretario de Transporte e Infraestructuras de la Generalitat, Ricard Font, que compara la ciudad condal con Londres, París, Amsterdam o Madrid.

Las conclusiones posicionan a la capital catalana como la más barata en términos absolutos -gracias las cifras de la T-10-, además de la tercera más barata en abonos mensuales. Sin embargo, en cuanto al billete simple, con un precio de 2,15 euros, Barcelona está por encima de ciudades como París, donde un billete cuesta 1,80 euros o Bruselas, con 2,10 euros por viaje, lo que la posiciona como una de las más caras si se tiene en cuenta el PIB per cápita de cada región.

En términos generales, independientemente del título utilizado, la tasa de cobertura del servicio es del 42%, es decir, de cada euro del coste del transporte, el usuario acaba pagando 42 céntimos con el precio del billete, mientras que el resto lo asumen las distintas instituciones públicas.

Ricard Font ha remarcado la competitividad de la T-10 y ha destacado que el precio del transporte de Barcelona "está en la parte baja de las principales regiones europeas estudiadas", tanto "en términos relativos como absolutos".

POLÍTICA SOCIAL AMPLIA

En cuanto a títulos especiales para ciertos colectivos sociales, Barcelona, junto a París, es la ciudad que más tipos de tarifas ofrece, como descuentos para gente mayor o discapacitados.

Sin embargo, Ricard Font ha lamentado que a pesar de que Barcelona "es de las regiones con una política social más amplia" aún queda "un recorrido importante para los jóvenes, sobre todo los universitarios", que no disponen de un título específico.

En términos de uso, la tarjeta multiviaje T-10 representa el 58 % de los títulos validados en el área metropolitana de Barcelona, seguida por la T-Mes con un 14,37 % de uso. Barcelona también ha mejorado en términos relativos con respecto al último estudio realizado en 2014, gracias a la congelación de las tarifas de los títulos de transporte